Andares Políticos: No dejar la política a los políticos, por Benjamín Torres Uballe

7 - octubre - 2017 | 10:14 am

Andares Políticos

No dejar la política a los políticos

Benjamín Torres Uballe

Presté mucha atención a las palabras que el conocido periodista mexicano Jorge Ramos Ávalos dirigió a los graduados de la Universidad Iberoamericana, en el campus de la Ciudad de México, el pasado lunes 2 de octubre —coincidentemente en el 49 aniversario de la matanza en Tlatelolco—.

“No le dejen la política a los políticos”, les pidió el conductor del Noticiero Univisión, quien es uno de los más recalcitrantes críticos de la administración del presidente Enrique Peña Nieto. Y más allá de las posibles filias o fobias que provoque este comunicador, su peculiar llamado a los universitarios induce, por lo menos, a la reflexión, para saber si es solo una retórica mediática y hasta oportunista, o un tema que requiere tiempo para analizarlo en serio.

En este país hace siglos que la clase política hizo de esa actividad su espléndido modus vivendi, y la manera eficaz de enriquecerse inmoralmente a costa del dinero público. También se adueñó del manejo absoluto de los vastos recursos nacionales sin que prácticamente nadie le pida cuentas. Por eso es que tan arduo y apetecible “trabajo” fue monopolizado por los políticos.

Quizá lo anterior sea una de las razones fundamentales para que en México lo que sobren sean partidos políticos y los políticos en sí mismos. No se conoce uno pobre —tal vez pudiera haber algún caso excepcional—, lo cual pudiera explicarse con la frase que se le atribuye al finado priista Carlos Hank González: “Un político pobre es un pobre político”. El descaro lo explica todo, particularmente cuando él mismo pasó de ser un modesto profesor a un imponente millonario.

Con una sociedad que ha cambiado vertiginosamente en ciertos aspectos, los políticos en general se resisten a dejar sus comportamientos lesivos y perversos. Todo bajo el pretexto y amparo de una actividad política a la cual han prostituido y denigrado. Y al adueñarse del botín que hoy es el lucrativo negocio político, la ya de por sí profunda desigualdad imperante en nuestra nación se acrecienta irremediablemente, pues los intereses personales de todo actor político se anteponen a los de millones de mexicanos, alimentando así el circulo vicioso de que “a mayor poder y control político de esa casta privilegiada, menor la participación social para decidir el destino del país”.

Ni falsos mesías ni aquellos que juran ser dueños de la verdad absoluta, o los que ven la piedra en el ojo ajeno, menos los que dicen haber cambiado luego de 70 años de saqueo, son dignos de seguir como poseedores de esa política, hasta ahora, ruin, que tiene a este país postrado en el perenne subdesarrollo que, además, se ahoga en las sucias aguas de la corrupción.

Así, la arenga de Jorge Ramos queda ahí, valedera. Quitarle la política a los políticos es urgente y necesario. Una tarea que, efectivamente, resulta impostergable para todos los mexicanos, en especial a los millones de jóvenes que representan hoy el esperanzador agente de cambio más poderoso, como lo demostraron luego del terremoto del pasado 19 de septiembre y que devastó varias zonas de la Ciudad de México. Ahí se apoderaron de la ciudad, de la logística para rescatar de entre los escombros a seres humanos que no conocían, de esos lugares corrieron a políticos arribistas. Esos jóvenes son los que tienen la oportunidad histórica de transformar a este México que no soporta más a Duartes, Borges, Yarringtons, Ebrards, Padrés, Anayas y demás pandilla.

Desde luego que la política es necesaria en toda democracia. Eso no está a discusión. Lo que es controvertible e inaceptable es el hecho de que se la haya apropiado y convertido en patente de corso la nomenclatura diabólica que no cesa de exprimir y beneficiarse de los recursos nacionales y de la paciencia ancestral de los —en no pocas veces— apáticos habitantes de la república mexicana.

Justamente es el ahora o nunca para jóvenes y también para los no jóvenes. México demanda un cambio real y no de dientes para afuera. No una serie de tramposos cambios simulados que en el fondo benefician a la oligarquía y ésta concentra aún más la riqueza en unos cuantos todopoderosos beneficiarios del ejercicio indebido de la política. La política no es mala por sí misma, insistimos. Es la manera y el fin con la que se aplica. En nuestro país es evidente que su aplicación por parte de la clase política es perversa en detrimento de la enorme mayoría de los 122 millones de mexicanos.

Finalmente nos quedamos con el exhorto de Ramos Ávalos a los graduados de la Ibero: “No normalicen la violencia, la impunidad y la corrupción. No sean neutrales. Nos merecemos un país mucho mejor que el que nos han dado los gobernantes de turno. A menos de un año de las elecciones presidenciales, ustedes no pueden hacer como que se les apareció la Virgen y que no es con ustedes. Sí, es con ustedes. Están obligados a llevar al país en una dirección distinta”.

@BTU15

Andares Políticos: Los actos rapaces de funcionarios, por Benjamín Torres Uballe

5 - octubre - 2017 | 10:14 am

Andares Políticos

Los actos rapaces de funcionarios

Benjamín Torres Uballe

Los recientes sucesos han puesto al descubierto la corrupción que prevalece en algunas de nuestras instituciones, que son las encargadas de salvaguardar nuestra seguridad y la de nuestras familias, afirmó este martes el presidente ejecutivo y del Consejo de Administración del periódico El Universal, Juan Francisco Ealy Ortiz, al referirse a los sismos del pasado septiembre.

“Actos rapaces de algunos funcionarios, que parecen no tener memoria, lejos de prever la integridad y el buen funcionamiento de los inmuebles y lugares públicos, no han visto más que por su propio beneficio, y han sido causantes de que muchas familias hayan visto afectado su patrimonio de vida”, fustigó el dueño del diario más influyente en México.

Y los señalamientos del empresario no son una voz en el desierto. Constituyen, asimismo, un clamor general que ya puso en juicio la corrupción que priva en las autoridades de la Ciudad de México y delegacionales en el tema de las autorizaciones para construir, lo cual va estrechamente ligado a la condenable voracidad de constructoras e inmobiliarias, que es solapada en las oficinas gubernamentales.

En este contexto, la podredumbre en la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda (Seduvi), a cargo de Felipe de Jesús Gutiérrez Gutiérrez, es todo un caso. El Colegio Mexicano de Ingenieros Civiles (CMIC) considera que la caída del sistema en esa secretaría capitalina “sólo confirma la ola de corrupción existente en la dependencia y una parte de los inscritos como Directores Responsables de Obra y Corresponsables… es muy probable que la tiraron a propósito”.

“Presumimos que la caída del Sistema de Información Geográfica de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda (Seduvi) no es otra cosa que una forma de obtener tiempo para tapar todos los hoyos de la corrupción que existe donde se han privilegiado el compadrazgo y tal vez los negocios oscuros”, destacó Florencio Hernández del Ángel, presidente fundador de ese Colegio.

Sin la abyecta complicidad de funcionarios y dependencias gubernamentales, resulta imposible que construcciones realizadas de manera ilegal y fuera de toda normatividad pasaran “misteriosamente” desapercibidas para los nefastos y corruptos inspectores encargados de supervisarlas.

Así es como se originó la bomba en el tristemente Colegio Enrique Rébsamen, o en los edificios nuevos colapsados a los que en no pocos casos alguien se hizo de la vista gorda para dejar que se construyeran con más pisos de los permitidos. Ahí está la criminal corrupción, en hechos tan concretos como la construcción indebida de un helipuerto en el edificio de Nuevo León 238, colonia Hipódromo, en la delegación Cuauhtémoc, cuyo titular es el eficaz Ricardo Monreal.

Por eso hoy resulta patético que los funcionarios aludidos traten de eludir responsabilidades, intercambien culpas y hasta pretendan sacar raja de una desgracia que afecta a miles de familias. No es sino el comportamiento ancestral de la repudiada clase política que en la tragedia resulta un pesado lastre para la sociedad mexicana, harta de los saqueadores de cuello blanco.

“La clase política mexicana ha tenido que salir de su letargo para responder a la exigencia social y ver por el interés público. Ese es su trabajo, es su obligación y responsabilidad”, espetó Ealy Ortiz en su discurso durante la celebración de los 101 años de El Universal. En ello es imposible no coincidir. Sólo agregaríamos que esa referida “casta privilegiada”, la cual vive espléndidamente de nuestros impuestos, intenta tímidamente abandonar el letargo; su mezquindad no le permite hacerlo de manera plena, carece de solidaridad y verdadero amor por México. Nada que extrañe.

Así que los 226 muertos por el terremoto del fatídico martes 19, las más de 20 mil personas que pasan penurias en los albergues y todos aquellos que perdieron su patrimonio no representan, para los políticos y alta burocracia, más que una fría estadística y una oportunidad de lucrar electoralmente en este México de memoria corta, que debiera ajustar las cuentas en las urnas.

Hoy, mientras los partidos políticos simulan querer ayudar en la urgente reconstrucción, la máscara de la desvergüenza y el cinismo aparece cubriendo los rostros de sus dirigentes. Algunos, incluso, han preferido despedir a empleados que prescindir de sus financiamientos. Por lo tanto, nadie les cree una sola palabra, su incongruencia está a flor de piel; también su hilarante protagonismo. Tantos años de engaño los condena irremediablemente al rechazo popular.

Desde luego que la corrupción y rapacidad de los servidores públicos a los que se ha hecho referencia son una rémora para el urgente e impostergable desarrollo de México. En tanto no exista un estado de derecho real donde se aplique sin excepción la ley a funcionarios criminales, permaneceremos como la eterna nación subdesarrollada a causa de una clase política podrida.

Si bien en esta columna establecemos hechos acaecidos en la Ciudad de México, desde luego que otros gobiernos y sus respectivos funcionarios no están exentos de comportamientos deleznables, como en Chiapas, Oaxaca, Morelos y Puebla, entre otras entidades afectadas por los sismos. Existen evidentes omisiones, negligencias y comportamientos electoreros que, ante la adversidad, los gobernadores no pueden disimular, a pesar de la palabrería que en nada ayuda a la población.

@BTU15

Los sismos y el lastre político. Andares Políticos, por Benjamín Torres Uballe

30 - septiembre - 2017 | 10:12 am

Andares Políticos

Los sismos y el lastre político

Benjamín Torres Uballe

Sentarse a escribir representa para este columnista, la gran mayoría de las veces, una tarea placentera, además de catártica. Hoy no es así. El ambiente de pesadumbre y dolor que impregna la tragedia provocada por los sismos de los días 7 y 19 de este mes resulta francamente perturbador.

Los cientos de muertos, los millares de heridos y damnificados, sumados a las miles de viviendas y edificios colapsados, desgarran el alma. Saber que aún hay personas atrapadas bajo toneladas de escombros estruja los sentimientos sin descanso. Estar consciente que millares de familias mexicanas duermen en los albergues o en las calles con el terror a flor de piel por las constantes y numerosas réplicas es una angustia que abarca los lugares más recónditos del corazón y la mente.

Sólo testimoniar la grandeza de la sociedad mexicana, mirarla salir de inmediato a solidarizarse de manera incondicional con las víctimas, sirve como bálsamo en el alicaído ánimo. Cientos de miles participan en las labores de rescate, en el suministro de alimentos y herramientas, y también para que funcione la logística. Una acción decidida y loable de los ciudadanos de a pie, de quienes menos tienen, de aquellos que no les importó arriesgar la vida. Es el palpitar de una comunidad heroica que nuevamente está por arriba de un gobierno incapaz, medroso, demagogo y corrupto.

Y en medio de la catástrofe, la repudiada clase política se muestra plenamente como es y ha sido: voraz, mezquina, insolidaria y letalmente perniciosa. Un lastre. Por eso fue echado literalmente a patadas, de una zona afectada en la Ciudad de México, el delegado de Xochimilco, Avelino Méndez, perteneciente a Morena. Pero también ha sido denunciada y exhibida en las redes sociales la ruindad de Graco Ramírez Garrido Abreu, el gobernador perredista de Morelos, y su esposa, quienes pretenden lucrar políticamente con la ayuda enviada a los dañados por el sismo del martes 19.

No existe la menor duda: A México siempre lo rescata de los infortunios su pueblo, tal como sucedió en el devastador terremoto de 1985, o cuando ha sido necesario por los efectos de los recurrentes huracanes. Es costumbre que los gobernantes se refugien en el silencio cobarde, la inacción, o en el discurso barato y, sobre todo, en los incesantes pero infructuosos viajes a las regiones perjudicadas; preparados, eso sí, para que los cubran legiones de reporteros y fotógrafos.

Hoy, presionados por amplios sectores sociales, los partidos políticos y sus respectivos dueños aún dudan en renunciar totalmente a los inmorales e injustificados financiamientos. Éstos, por cierto —resulta indispensable aclarar—, no son “donaciones”, como algunos vivales dirigentes de las jugosas franquicias políticas han hecho creer a la opinión pública. Es dinero del erario  proveniente mayormente de los impuestos que pagamos los contribuyentes. ¿Cuál donación?

Por ningún lado se ve la solidaridad de la alta burocracia, que todos los días se beneficia de los cargos públicos y, cuando hablamos de apoyo a connacionales dañados por los terremotos, se trata de ayuda en serio, no de ofensivas, migajas mediáticas y populacheras. No. Se trata de intenciones sanas, auténticas y de valía; lo demás no sirve, como en nada sirve que se pretenda sacar raja política de esta desgracia septembrina.

Tampoco los integrantes del Congreso han dado muestras contundentes de apoyo a la población afectada. Senadores y diputados que se enriquecen con las famosas dietas, bonos, aguinaldos, percepciones especiales por pertenecer a comisiones y toda la amplia gama de prerrogativas que reciben —sin contar los “negocios” que celebran desde esas posiciones— deben aportar de sus cuantiosos ingresos y de los presupuestos de las respectivas Cámaras en favor de los afectados.

De los señores ministros de la Suprema Corte de Justicia la Nación, y menos de los consejeros del INE se ha dado a conocer que estén dispuestos a renunciar sustancialmente a sus exorbitantes salarios e inmerecidos privilegios, o a sus elevadísimas partidas presupuestales para ayudar. Tal como se ve, la solidaridad no se democratiza. Todo indica que es responsabilidad exclusiva de las clases sociales menos favorecidas, que en lo último que piensan es en algún beneficio económico o material.

La tragedia no ha pasado. Es una pesadilla cuyas secuelas dibujan desde ya  un panorama dantesco para un número muy alto de mexicanos que deberán enfrentar la ineficacia gubernamental. Cientos o quizá miles de horas para recuperar documentos, gestionar engorrosos trámites y particularmente recuperar sus patrimonios y casas. Así que no caben mezquindades, ni comportamientos aviesos de político o funcionario alguno. México se encuentra en una de las situaciones más complicadas de su historia moderna y deberá salir adelante con la grandeza de su gente, con la inquebrantable voluntad y generosidad que, está visto, carece de límite.

En la Ciudad de México ya aparecieron los primeros indicios de las corruptelas en varios de los edificios colapsados y dañados. Autorizaciones para construir que no debieron otorgarse, malos diseños y materiales inadecuados o de mala calidad están presentes. ¿Investigarán o dejarán en la impunidad estas conductas criminales? A ver cómo actúa Miguel Ángel Mancera, pues el cochinero está a la vista y ocasionó muchas muertes y pérdidas de patrimonios.

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Caso Mara: los feminicidios, culpa del Estado: Andares Políticos, por Benjamín Torres Uballe

18 - septiembre - 2017 | 8:05 am

Andares Políticos

Caso Mara: los feminicidios, culpa del Estado

Benjamín Torres Uballe

El sol caía a plomo ayer al mediodía sobre la gente que desde las once de la mañana se empezó a reunir afuera de la Catedral de la Ciudad de México.  Justamente frente al remodelado Zócalo, el corazón político y social de la república mexicana, convertido en los últimos tiempos en un gran foro de variedades.

La convocatoria fue para marchar precisamente del Zócalo al edificio sede de la Procuraduría General de la República (PGR), en Paseo de la Reforma, para exigir a los gobiernos federal y de Puebla el esclarecimiento total del asesinato de la joven estudiante Mara Fernanda Castilla, sucedido en la entidad poblana, presuntamente a manos de un chofer de la empresa Cabify.

Profunda indignación causó en la sociedad el artero crimen, uno más de los miles de  feminicidios que han ensangrentado al país sin que el gobierno sea capaz de prevenir y resolver tan repulsivo delito.

Si bien el Estado no ha sido el que mató a Mara Fernanda, no puede llamarse inocente. Son sus negligencias y corruptelas en la investigación y procuración de justicia las que alientan a la reincidencia de quienes agreden a las mujeres. El problema lo definió muy bien Amnistía Internacional (AI) el sábado pasado, cuando afirmó: “No es culpa de las víctimas, es culpa del Estado que ha normalizado la violencia”. Una verdad lapidaria imposible de refutar por el gobierno.

“En México las mujeres están constantemente en riesgo. No puede apelarse al comportamiento de las mujeres, dejando la responsabilidad en las víctimas. No. Estamos frente a un contexto que desprecia la vida de las mujeres, y a un Estado machista que tiene una histórica deuda pendiente, que  debe revisar sus responsabilidades y su deber de diligencia respecto a la vida, la integridad y la dignidad de las mujeres”, acusó la organización internacional.

Y no podemos estar en desacuerdo con la denuncia de AI, a la que, por cierto, la administración peñista no ha respondido. Tal vez porque carece de argumentos para hacerlo. Pero los gobiernos estatales y municipales, de ningún modo, están exentos de responsabilidad por los feminicidios. Su mediocridad e intereses aviesos deben ser investigados a fondo, pues no es posible, por ejemplo, que un gobernador como Eruviel Ávila Villegas concluya su gestión sin que rinda cuentas por el alarmante número de feminicidios en su sexenio, en el cual incluso se declaró la alerta de género en 11 municipios de la entidad mexiquense. De ese tamaño es la impunidad y complicidad oficial.

Todavía más, la Alerta de Violencia de Género permanece activada en zonas de 12 entidades federativas y existen solicitudes de organizaciones de la sociedad civil para declararla en otros 17 estados, advirtió la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Senado, Angélica de la Peña Gómez.

La sociedad no está dispuesta a permitir que la brutalidad en contra de las mujeres siga sesgando la vida de millares de mexicanas. Por ello, ayer tomó las calles del centro de la capital de la República, pero también en Guadalajara, Torreón, Tuxtla Gutiérrez y San Cristóbal de las Casas, entre otros lugares de este país, que se ahoga con la sangre de sus mujeres violentadas.

“Un país no es sólo lo que hace, también lo que tolera”, decía una de las cartulinas que este columnista pudo observar durante la marcha, y más verdad no puede contener la sentencia. Y el gobierno es omiso, tolerante, corrupto, ineficaz y cómplice cada vez que una mujer es asesinada por el simple hecho de ser mujer; por el sencillo “inconveniente” de atreverse a ser mujer.

Cierto que el tema de los feminicidios es complejo en extremo y multifactorial. Muchas veces tan torcida conducta inicia su formación desde los hogares, propiciada por comportamientos  machistas y misóginos que se extienden en los centros de trabajo donde a las mujeres se les relega, discrimina, se les paga un sueldo menor o se les acosa sin que haya mayores consecuencias como debería haberlas. Todo esto ha sido tolerado en un silencio cómplice por ciertos sectores sociales.

Mara Fernanda y sus sueños fueron sepultados este domingo en Xalapa, Veracruz, en medio del dolor y el amor de su familia, junto con amigos, compañeros y gente, que sin haberla conocido,  acudió de manera espontánea a solidarizarse con el adiós a la joven universitaria de 19 años.

Nada podrá consolar la inimaginable pena familiar ocasionada por la brutal muerte de Mara. Tampoco nada eximirá de responsabilidad a las autoridades poblanas, federales y, menos aún, a la compañía Cabify, que debe responder solidariamente por la acción atroz de uno de sus prestadores del servicio. No debe permitírsele que eluda su obligación de responder ante la ley y afrontar las consecuencias. Esa empresa cobró por el servicio a Mara Fernanda, no el chofer. La obligación es ineludible y está a la vista. Incluso debe revisarse si debe o no continuar operando en México.

La marcha de ayer no fue cuestión de feministas. Es el hastío social de la barbarie hacia las mujeres y, una vez más, el valemadrismo del gobierno con el eternamente deficiente y corrupto sistema judicial mexicano para investigar e impartir justicia sin dilación y sin exigir las acostumbradas e inmorales dádivas.

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Señaladores y críticos, o ¿sumisos y dóciles?: Andares Políticos, por Benjamín Torres Uballe

15 - septiembre - 2017 | 10:06 am

Andares Políticos

Señaladores y críticos, o ¿sumisos y dóciles?

Benjamín Torres Uballe

Los terribles efectos del sismo que “movió a México” el pasado jueves 7 de septiembre dejaron, además de las decenas de muertos, a millones de damnificados y miles de viviendas destruidas, así como escuelas, iglesias, mercados y palacios municipales derruidos o severamente dañados. La presión para el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto no es menor en modo alguno. Lo sabemos.

Tal vez por ello, o debido al fastidio que le ocasiona tratar de contener los apetitos electoreros de sus funcionarios —en especial de quienes se han o les han colgado la etiqueta de presidenciables—, en sus visitas a las zonas de desastre, es que han empezado a surgir discursos del mandatario un tanto “impropios”, como el de este miércoles durante la visita a Santa María Xadani, ante pobladores afectados que lo escuchaban esperanzados en medio de casas derrumbadas.

“Quizá por la distancia de lo que es el corazón del país, de lo que es su capital, están ajenos a la condición que viven estos dos estados hermanos, Oaxaca y Chiapas, y es mucha la ayuda que necesitamos. La necesitamos para que haya aportaciones de despensas y de víveres, de ropa que pueda ser canalizada por las Fuerzas Armadas”, espetó el mandatario en el municipio de Oaxaca.

Desde luego que Peña Nieto se refería a los habitantes de la Ciudad de México. Y la interrogante surge cuando afirma que “están ajenos” al drama. Nada más alejado de la realidad. Tradicionalmente, los mexicanos en general —y particularmente quienes tienen su hábitat en la capital de la República— han sido incondicionalmente generosos cuando el país ha enfrentado una desgracia, como sucedió a consecuencia del brutal sismo de 1985. De ello hay suficientes testimonios que pueden ser consultados en cualquier momento por el señor Presidente.

No sabemos si el jefe del Ejecutivo está mal informado por sus colaboradores, pero la ayuda de los chilangos no ha dejado de fluir de manera incesante a los diferentes centros de acopio. Sería muy bueno que se diera una vueltecita por ahí para constatarlo y darse cuenta que la sociedad del antiguo Distrito Federal no es ajena, y sí infinitamente altruista y profundamente solidaria.

En una sana consideración presidencial, el huésped de Los Pinos debe exigir el pretendido apoyo y solidaridad a quienes más tienen, en especial a la clase política. A todos aquellos funcionarios y partidos políticos que desde hace muchas décadas se han beneficiado ventajosamente —y en no pocos casos, ilegal e inmoralmente— de los recursos del erario. En ellos debe poner énfasis. La sociedad no necesita que la exhorten para cumplir con lo que le sale del corazón: la generosidad.

Por lo pronto, vamos a ver si el presidente Peña Nieto cumple su promesa de ayer a los oaxaqueños de Santa María Xadani y Tehuantepec: “Les quiero asegurar que no los vamos a dejar solos, que aquí está el gobierno y vamos a seguir estando y acompañándoles hasta que las cosas regresen a la normalidad”. Deseamos que así sea, y no sólo una sentida pieza demagógica.

Coincidimos con el Presidente de la República en que el sismo de hace una semana provocó una de las mayores tragedias en el país, lo cual es un hecho incontrovertible. También en que el esfuerzo y los recursos para paliarla son de una dimensión extraordinaria; que en definitiva es imprescindible la participación de todos los sectores sociales. Que se debe evitar a los buitres que acechan en los estados afectados y no tienen empacho en pretender sacar beneficios personales y políticos. La ruindad y politiquerías no caben, ni deben ser aceptadas por nadie.

“No dejen que llegue gente que venga a desinformarles y que quiere asumir liderazgos que no corresponden. Que nadie pretenda lucrar de esta tragedia. Nadie tiene derecho a hacerlo”, advirtió Peña Nieto, pues sabe cómo se las gastan los profesionales de la política, sin importar el color del lucrativo negocio en que militen. Por eso, conociéndolos, subrayó: “No habrá ningún miramiento a signo político o a la simpatía política que tengan. Esto no vale. Ésta es una tragedia y merece que en unidad y con plena solidaridad apoyemos a las familias afectadas”.

Hay un aspecto en el que diferimos absolutamente con el Presidente dentro de este complejo y doloroso entorno: su llamado a los medios de comunicación para que “más que volvernos señaladores o críticos de lo que falta, seamos todos parte de la solución” en Oaxaca y Chiapas. Para un medio de comunicación que se precie de respetable esto no es posible. Su tarea fundamental en una democracia —aunque sea frágil—, como se supone que es por la que nos regimos, es que la crítica seria y responsable no solo es ineludible, sino necesaria. Es un despropósito inadmisible caer en la tentación de convertirse en una extensión del área de Comunicación Social de la Presidencia.

AMLO Y SU PROPUESTA DEL 20%

Si es seria y no una demagógica vacilada como las que acostumbra, la propuesta de Andrés Manuel López Obrador para que Morena destine el 20% que le corresponde del gasto de campaña de 2018 a los damnificados del Istmo y del sureste del país sería vista con muy buenos ojos por un amplio sector social. Es una hábil jugada del tabasqueño. ¿Y los otros partidos?

@BTU15

Oaxaca y Chiapas, la pasarela de moda: Andares Políticos, por Benjamín Torres Uballe

12 - septiembre - 2017 | 7:50 am

Andares Políticos

Oaxaca y Chiapas, la pasarela de moda

Benjamín Torres Uballe

Desde la media noche, luego del dantesco sismo de 8.2 grados que cimbró a una extensa parte de la república mexicana, inició la exhibición de imágenes mostrando escenas de la tragedia. Con el transcurrir de las horas y la ayuda efectiva de las redes sociales, quienes vivimos en entidades fuera de Oaxaca y Chiapas atestiguamos una vez más la inconmensurable generosidad de los mexicanos.

Si bien las perturbadoras noticias transportaban de inmediato a lo sucedido en aquel lejano 1985 en la Ciudad de México, allí estaban presentes, como siempre, dos de las principales virtudes que caracterizan a los mexicanos: la solidaridad y la ayuda incondicional a quien cae en desgracia.

En la capital —quizá por la sensibilidad que dejó el terremoto de 1985— se organizó prácticamente de inmediato la sociedad civil para recolectar alimentos, artículos de higiene, enseres y ropa destinados a los afectados en aquellos estados. Una logística perfecta, sin más interés que el de ayudar, lejos de las condenables poses e intereses aviesos de los funcionarios.

Nunca como hoy la frase de la Madre Teresa de Calcuta queda como anillo al dedo: “Hay que dar hasta que duela, y cuando duela dar aún más”. Y es necesario llevarla a cabo porque la fatalidad eligió como víctimas a dos regiones donde la pobreza es una forma cruel y perenne de subsistencia desde hace siglos.

Todos sabemos que México es una de las naciones con mayor desigualdad, donde la brecha entre ricos y pobres es poco menos que insalvable. Para oaxaqueños y chiapanecos, el temblor del jueves pasado viene a sumarse a las calamidades ancestrales que han padecido, unas provenientes de la naturaleza y otras de una plaga voraz capas de aniquilar el progreso y bienestar: la clase política.

Aun en la adversidad, funcionarios de los tres niveles de gobierno y políticos de todos los colores tratan de sacar raja sin el menor pudor. Hablamos de exhibirse mediáticamente, de pretender lograr algunas migajas para aumentar su “prestigio”, sobre todo ahora que de manera oficial inició el proceso electoral del 2018. Por eso los nombres van por delante en las cajas de despensas que se dignan a regalar a los damnificados. Que se conozca quién es el buen samaritano que ayuda, aunque mucha de la dádiva sea otorgada con sombrero ajeno, es decir, con recursos del erario.

Hacer como que se ayuda es práctica común en la mayoría de quienes integran el gobierno, pero antes hay que avisar o filtrar que se estará en tal o cual localidad para preparar el escenario teatral, elegir a la anciana, el niño, el padre o la madre que puedan condoler a la audiencia, al radioescucha, al lector y que, sobre todo, no haga cuestionamientos incómodos o se le ocurra protestar en público, en cadena nacional. Eso no sirve, no permite el lucimiento del burócrata.

La reacción oficial para auxiliar a las numerosas familias afectadas no ha sido con la velocidad ni con la eficacia que precisa la dimensión de la catástrofe originada por el sismo; incluso hay testimonios de habitantes afectados en comunidades oaxaqueñas en el sentido de que no han recibido la visita de funcionario alguno, mucho menos algún tipo de ayuda. Salvo los elementos del Ejército y la Marina que han hecho presencia en Oaxaca y Chiapas desde el primer día del desastre para auxiliar a la población, las visitas exprés de secretarios de Estado han sido estrictamente para tomarse la foto y adornar los soporíferos boletines oficiales, además de cumplir con el Presidente.

Resulta que, en el centro del siniestro, a los juniors que gobiernan Oaxaca y Chiapas se les vino la noche encima, una noche muy oscura que se cierne sobre sus futuros políticos. Queda claro que a los dos los rebasó desde el primer minuto la magnitud de lo sucedido por el movimiento telúrico. Tal vez por la cercanía del mandatario oaxaqueño, Alejandro Murat, con el presidente Peña Nieto, pudiera pensarse en una ayuda más ágil para la bella Antequera; la amistad, se ha  visto a lo largo del sexenio, tiene una gran importancia para el huésped de Los Pinos.

Por lo pronto, es nuevamente la sociedad —igual que en 1985— quien al final solucionará el doloroso problemón que enfrentan oaxaqueños, chiapanecos, tabasqueños y, en menor medida, veracruzanos y algunos capitalinos. La ineficacia gubernamental y, especialmente, la miserable mezquindad política que sin dilación aparecieron, sólo confirma la ruindad de la clase política, y para muestra sólo hay que ver cómo está operando Liconsa y su director, el priista Héctor Pablo Ramírez Puga Leyva, con todos los reflectores a su alrededor para publicitar su “trabajo” en las zonas dañadas del Istmo. Las ambiciones políticas están a flor de piel; lo demás es lo de menos.

Así que la deleznable pasarela de funcionarios federales continuará ofendiendo a los atribulados ciudadanos de Oaxaca y Chiapas por unos días más, hasta que el drama se vaya diluyendo en los medios de comunicación y entonces ya no sea rentable políticamente ensuciarse los zapatos.

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Los dreamers y las vestiduras rasgadas: Andares Políticos, por Benjamín Torres Uballe

8 - septiembre - 2017 | 8:11 am

Andares Políticos

Los dreamers y las vestiduras rasgadas

Benjamín Torres Uballe

En pleno mes patrio, muchas vestiduras oficiales se rasgaron en México, al confirmarse la noticia de que Donald Trump, el inestable y peligroso presidente de los Estados Unidos, había decidido cancelar el Programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA), determinación que podría afectar a por lo menos 600 mil dreamers nacidos en nuestro país.

Aunque existe un plazo de seis meses para que el Congreso estadunidense resuelva la situación de esos jóvenes, la posibilidad de una deportación masiva no debe descartarse, particularmente en la era Trump, en la cual hasta ahora se ha visto que el rechazo a los latinos se ha exacerbado a consecuencia del discurso xenófobo del mandatario republicano, a quien no le importan las consecuencias de su resolución.

Pero lo sustancial del futuro incierto y asedio sistemático que hoy padecen nuestros jóvenes connacionales en la unión americana no debe ser achacado de manera simplona únicamente al Señor del peluquín. El tema es muy delicado y requiere ser analizado en su justa dimensión desde sus causas ancestrales. Hoy no basta que el gobierno mexicano “lamente profundamente” la eliminación del DACA; los penosos lamentos gubernamentales son, además de inútiles, demagógicos.

Como es perniciosa costumbre, las diversas nomenclaturas que llegan al poder en México reaccionan en lugar de prevenir. Desde hace muchas décadas, millones de mexicanos se han visto obligados a emigrar de su nación, donde no encuentran las condiciones para lograr un mejor nivel de vida. Para el gobierno, esto es una gigantesca tabla de salvación, pues despresuriza el ya de por sí delicado problema del desempleo en la república mexicana y, además, es premiado con miles de millones de dólares en remesas que envían nuestros paisanos anualmente. Así que si Estados Unidos ha resuelto por años la ineficacia e indolencia de quienes llegan a Los Pinos, para qué hacer olas. Total, las humillaciones, discriminación, violencia y fanatismo ideológico no los sufren ellos.

Una muestra del desinterés de quienes “dirigen” al país, para desprenderse del yugo de los estadunidenses, radica en el raquítico porcentaje del PIB que se destina a ciencia, tecnología e investigación, pues éste apenas ronda el 0.5 por ciento. En cambio, para el próximo proceso electoral de 2018, se gastarán unos 30 mil millones de pesos en financiamientos a partidos políticos.

La mezquindad y los intereses particulares de los grupos que se hacen del poder en México evitan que verdaderamente se procure la infraestructura precisa, que genere el desarrollo del país a través del conocimiento para dejar de ser simples maquiladores dependientes de Estados Unidos. En este entorno se acentúa la perversidad estatal al derrochar cuantiosos recursos que nada aportan al avance y progreso de los mexicanos, como el destinado al mediocre Congreso, a las vastas prerrogativas de los funcionarios y a sostener a una voluminosa e ineficiente burocracia, entre otras cosas.

Si bien la cancelación del programa DACA es una más de las agresiones de Míster peluquín hacia los mexicanos, la administración peñista y sus antecesoras poco han hecho para revertir de fondo la situación de los dreamers. Simplemente se han montado en el desgastado discurso de la estéril condena automática. Hoy, los de turno intentan reaccionar cuando el golpe, se sabía, podría venir en cualquier momento con un mandatario “inestable”, como lo es Donald Trump. Las explicaciones están de más. No sirven, pero sí ofenden.

“Desde el inicio de la nueva administración estadunidense, el gobierno de México ha promovido la continuación de DACA, a fin de mantener la protección a cientos de miles de jóvenes beneficiarios del programa, cuya mayoría son nacidos en México”, justificó el pasado martes la Cancillería. La pregunta es por qué en lugar de suplicar ante los estadunidenses no se tomaron oportunamente las acciones en nuestro país para ofrecer a los jóvenes afectados oportunidades como las que encontraron con nuestro vecino del norte.

Las consecuencias de que nuestros gobernantes no planeen a largo plazo de manera eficaz, y poco les importe la ciencia e investigación, nos tendrá en situación de país bananero, dependiendo de los intereses, conveniencias y hasta caprichos de otras naciones, como en el caso que nos ocupa.

Resultaría de enorme beneficio que, en lugar del consabido grito en el cielo y posicionamientos patrioteros, la clase gobernante se dedique a trabajar para hacer eficiente el gasto público, deje de malversar los recursos públicos y dote de mayores recursos a la ciencia e investigación para generar nuestra tecnología y colocar a México en la ruta del anhelado y urgente desarrollo.

Además de “recibir a los dreamers con los brazos abiertos”, sería de valía recibirlos con las oportunidades de desarrollo que sus padres no recibieron y por lo que tuvieron que buscarlas más allá del Río Bravo. ¿Qué les espera en México? Violencia, desempleo, sueldos de miseria, profunda desigualdad social, un sistema de justicia desprestigiado y la incontenible corrupción e impunidad en la repudiada clase política. Son algunas de las exquisiteces en su futuro, si vuelven.

@BTU15

El PAN se perrediza: Andares Políticos, por Benjamín Torres Uballe

5 - septiembre - 2017 | 8:09 am

Andares Políticos

El PAN se perrediza

Benjamín Torres Uballe

Todo indica que el PRI asimiló muy bien la dolorosa lección cuando fue echado de Los Pinos en el 2000 por el PAN, con Vicente Fox a la cabeza. No hay peor error que aquel del que no se aprende nada. Y vaya que al partido tricolor le dejó una enorme enseñanza la debacle originada por la profunda división en su interior. El costo de la factura significó estar 12 años fuera del poder máximo, relegados como oposición en el Congreso, un oprobioso papel secundario.

Hoy, la historia parece repetirse, pero esta vez en las filas del Partido Acción Nacional. El rompimiento estaba latente y se dio de manera definitiva y vergonzosa el pasado viernes entre calderonistas y anayistas en el Senado de la República, a causa de la imposición del panista Ernesto Cordero Arroyo al frente de la Mesa Directiva, orquestada por el PRI y sus patiños.

Los rencores se extendieron al Palacio de San Lázaro, donde increíblemente al inicio del periodo ordinario de sesiones no se nombró presidente de la Cámara baja. Con el argumento de que el Senado debe desechar la propuesta priista para que el actual procurador general de la República, Raúl Cervantes, se convierta de forma automática en el primer fiscal general, el PAN, junto con el PRD, Morena, y MC, bloquearon el nombramiento del yucateco Carlos Ramírez Marín (PRI) como presidente de la Cámara de Diputados.

En el fondo, y más allá del politizado intento para imponer a uno de los primos consentidos del sexenio en la Fiscalía General, el meollo del asunto radica en la disputa entre el grupo de Felipe Calderón y el que apoya al Joven Maravilla para hacerse de la candidatura de Acción Nacional a la Presidencia de la República el próximo año. Ambos bandos creen tener derecho a ésta. En esa creencia están dispuestos a todo, incluso a pasar por encima de la esencia blanquiazul.

Perredizar al PAN tiene sin cuidado a las dos fracciones panistas. Lo que realmente les importa es no desprenderse del poder y los privilegios de todo tipo que ello otorga. El partido ha venido a menos y tuvieron que formar alianzas en el pasado proceso electoral para obtener victorias. Ensorbecido por esos triunfos, Ricardo Anaya intensificó su estrategia para adueñarse de la candidatura azul en sus ambiciones por llegar a Los Pinos en 2018. Los cientos de miles de spots donde se promueve el queretano es prueba irrefutable. Ésta es una de las molestias principales de sus adversarios calderonistas, quienes aseguran que Anaya saca ventaja de su posición en el PAN.

De la feroz guerra intestina en Acción Nacional, el beneficiario directo es el PRI. La imposición de Cordero en la Cámara alta es un contundente triunfo del tricolor —orquestado hábilmente por el coordinador de la bancada, Emilio Gamboa Patrón— y un golpe demoledor para los sueños presidenciales de Anaya Cortés, a quien el gobierno peñista ya agarró de su punching bag. No es casualidad —en política esa palabra no existe— que en un diario de circulación nacional, y previo al V Informe Presidencial, al dirigente blanquiazul le hayan sacado sus trapitos al sol.

Por lo pronto, y con una velocidad sorprendente, todos los dirigentes panistas de los estados manifestaron por escrito su respaldo a Ricardo Anaya, y lo apoyaron en su “guerra” contra el PRI-gobierno para que no se lleve a cabo la multicitada imposición de lo que a nivel popular ya se conoce como #FiscalCarnal. La realidad es que el rompimiento del PAN apenas empieza. Hay demasiados intereses de por medio en los diferentes grupos que hacen imposible una reconciliación en favor de la unidad.

Nadie experimenta en cabeza ajena, y el ejemplo lo obsequia la dirigencia y alta militancia del PAN. La voracidad del enfrentamiento simplemente los coloca en un peligroso camino sin retorno que no beneficia a nadie, excepto a los adversarios políticos que ven cómo se fragmenta un poderoso contrincante. Mientras, el PRI mantiene —a pesar de las evidentes diferencias entre algunos de sus militantes más influyentes— cohesión y disciplina, pues les quedó muy claro que divididos se reduce significativamente la oportunidad de ganar en cualquier elección.

AMLO Y SU DESLINDE DE MADURO Y TRUMP

Andrés Manuel López Obrador insiste en que no es, ni pretende ser, como el dictadorzuelo Nicolás Maduro ni como el autócrata y mentiroso Donald Trump. Asegura que es una guerra sucia de la mafia del poder. No obstante, de la mala imagen que muchos mexicanos tienen del Mesías Tropical, él tiene buena parte de culpa. Aquello de mandar al diablo a las instituciones, por ejemplo, no es para nada democrático; tampoco atacar a quienes lo critican o no están de acuerdo con sus ideas o proyecto político. Más que con palabras, AMLO tiene que demostrarlo con hechos.

@BTU15

La carta a Santa Claus del Presidente: Andares Políticos, por Benjamín Torres Uballe

1 - septiembre - 2017 | 8:06 am

Andares Políticos

La carta a Santa Claus del Presidente

Benjamín Torres Uballe

La noticia de la semana no fue la enésima amenaza tuitera de Donald Trump respecto a que Estados Unidos podría abandonar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Al peliteñido cada vez le hacen menos caso los mercados internacionales, pues rápido se dieron cuenta de que es más hablantín que pensante. Parece que ya ni en México se espantan. Aunque no deja de ser peligroso, particularmente si tiene acceso al arsenal nuclear de la unión americana.

Tampoco lo fue que Ricardo Monreal se alebrestara porque en Morena no le dieron la candidatura a jefe de Gobierno de la Ciudad de México. El “dedazo” de Andrés Manuel López Obrador —disfrazado de una ridícula encuesta— fue a favor de su consentida Claudia Sheinbaum, quien por cierto le manejó el tema de los segundos pisos cuando el tabasqueño era el mandamás en la capital de la República. Todo mundo sabía que ella sería la ungida, así que el berrinche del delegado de la Cuauhtémoc es para sacar raja de la coyuntura, sólo que olvida un pequeño detalle: el dueño de Morena es López Obrador y no va a permitir que lo espanten con pataletas.

Incluso, el gran impacto mediático no se originó en la información “sorprendente” del Coneval, que —al  estilo Houdini— hizo desaparecer 1.9 millones de pobres, al pasar éstos de 55.3 millones de pobres en 2014 a 53.4 para el cierre de 2016. Suponiendo que alguien crea las maquilladas cifras oficiales abastecidas por el otrora prestigiado INEGI, de todos modos en México, bajo ese panorama, la cantidad de población en pobreza es inadmisible y una vergüenza para una nación que mantiene a 500 diputados y 128 senadores, a una obesa e inservible alta burocracia, además de despilfarrar 13 mil millones de pesos en financiamientos a partidos para el próximo proceso electoral.

Alguien pensaría —con toda razón— que la fuerza noticiosa derivó de los enormes daños del huracán Harvey, que arrasó con una gran zona de Texas, donde por cierto la comunidad mexicana es grande. O de las torrenciales lluvias que han azotado de manera inclemente el Valle de México y miles de casas han sido dañadas a causa de las inundaciones, pero también por la mala planeación urbana, negligencia de las autoridades y, sobre todo, la basura que se tira en las calles.

Menos aún se llevó las palmas de los medios de comunicación la revelación de The New York Times acerca de que el presidente Peña Nieto habría pedido al influyente empresario mexicano, don Claudio X. González Laporte —a la sazón presidente del Consejo Mexicano de Hombres de Negocios—, el pasado 11 de mayo durante una reunión privada en Los Pinos, que su hijo Claudio X. González Guajardo “dejara de ser tan crítico con el gobierno”. Además, según el diario, el mandatario agregó: “La sociedad civil no debe pasar tanto tiempo hablando de corrupción”.

Si bien la Presidencia negó que la charla haya sido en esos términos, la opinión pública considera que, si acaso se dedica mucho tiempo a criticar la persistente corrupción, sencillamente es lo que sobra en los tres niveles de gobierno. El gravísimo problema no se elimina con dejar de hablar de él, aunque ello cause enorme molestia.

El impacto, lo que debió destacarse profusamente, a juicio del autor de esta columna, se da en la entrevista que El Universal realizó al presidente Enrique Peña Nieto y que fue publicada este jueves. En las declaraciones del mandatario aparece la joya presidencial. A la pregunta del reportero: “¿Qué perfil debería tener el candidato del PRI?”, la respuesta parece la carta a Santa Claus enviada con algunos meses de anticipación:

“Por lo menos dos atributos importantes de quien resulte abanderado del partido: uno, que sea alguien que tenga una visión clara del México que quiere construir, y al que quiera aportar, que haya claridad en la visión de hacia dónde va el país y cómo debe caminar y avanzar para llegar a mejores condiciones. Y dos, un perfil eminentemente de una conducta y trayectoria honesta, limpia, de reconocimiento y de prestigio, porque creo que eso hará que el PRI tenga un candidato altamente competitivo”.

El deseo del jefe supremo del priismo implicaría una titánica y estéril tarea, si ésta es llevada a cabo en la alta militancia del tricolor. Los casos de Javier Duarte, Roberto Borge, Tomás Yarrington y César Duarte son muestra contundente que los probos perfiles mencionados por el mexiquense simplemente no existen en el Revolucionario Institucional. Ahora comprendemos a cabalidad por qué se abrieron las puertas en Insurgentes Norte a los candidatos externos.

MORENA LE HACE EL FEO A JOSÉ LUIS DURÁN REVELES

Quien anda que no lo calienta ni el sol es el ex presidente de Naucalpan, José Luis Durán Reveles. Nos comentan que después de su  coqueteo con Morena y de que este instituto político decidiera proyectar a mujeres como comisionadas municipales para el proceso electoral del 2018, al panista no le quedó más remedio que enfilarse a las oficinas  locales de Acción Nacional para refrendar su militancia azul de último minuto. Ah, qué señor Durán tan “ingenuo”.

@BTU15

PRI y PAN, cuando el amor termina: Benjamin Torres Uballe, por Andares Políticos

28 - agosto - 2017 | 7:58 am

Benjamin Torres Uballe

PRI y PAN, cuando el amor termina

Andares Políticos

En la estridente serie de dimes y diretes que están obsequiando a la opinión pública, los dirigentes del Partido Revolucionario Institucional y de Acción Nacional exhiben sus vastos recursos para denostarse mutuamente, luego de que los azules han puesto toda clase de obstáculos para nombrar al primer fiscal general de la República, pero también por el tema de la impugnada elección en Coahuila. Los panistas parecen no estar dispuestos a ceder en ninguno de los dos casos.

Pero los amagos de los panistas se han intensificado con su decidido apoyo a la creación del Frente Amplio Democrático en conjunto con el PRD. Esto es, quizá, lo que más molesta  y preocupa al Revolucionario Institucional y al jefe supremo del partido que despacha en Los Pinos. Rota cualquier posibilidad de reconciliación entre el PRI-PAN, la guerra de lodo no tardó en llegar.

Ricardo Anaya fue exhibido la semana pasada, en un artículo periodístico, como uno más de los políticos mexicanos que “extrañamente” se enriquecen de manera exponencial cuando detentan una posición privilegiada en sus partidos o en algún puesto público. Su familia política fue señalada en el mencionado reportaje como beneficiaria del cargo que hoy ostenta el dirigente blanquiazul.

Y queda a la perfección —en este choque de trenes entre priistas y panistas— la frase usada por el Joven Maravilla para referirse al balconeo del que fue objeto: “En política no hay casualidades”. Desde luego que no las hay. Todos lo sabemos. Para Andrés Manuel López Obrador, lo del queretano “es que a lo mejor  se peleó con el priista Enrique Peña Nieto, estaban muy amigos, pero ahí en la mafia también se pelean y se sacan sus trapitos al sol”. El desencuentro es evidente.

Sí, definitivamente, luego de que a Anaya Cortés le sacaran sus “trapitos al sol”, el romance entre azules y tricolores simplemente se fue por la coladera. Tanto que el calibre de los rencores quedó ubicado en una dimensión de guerra, tal como describió el escenario el propio líder del PAN:

“Frente al actual gobierno priista federal estamos en un franco estado de guerra, con tres frentes: 1) Imponer fiscal general para los próximos 9 años, que es el que será el responsable de investigar todos los delitos federales corrupción, narcotráfico, enriquecimiento ilícito, incluyendo los de los Duarte, Borge y todos los posibles actos de corrupción cometidos en esta administración. 2) Evitar las alianzas electorales, porque 7 de cada 10 mexicanos quiere un cambio; y 3) El PRI ya tomó la decisión estratégica de ir primero por el PAN, como hizo en el Estado de México, donde utilizaron las instituciones para afectar al partido y su candidata”.

Así que no quedan dudas acerca de cuál es la relación actual de los alguna vez entrañables “amigos”. Si alguien desea confirmarlo, sólo hay que remitirse a las declaraciones de Enrique Ochoa Reza, presidente del CEN del PRI, quien parece haber olvidado los buenos modales. Esos tan imprescindibles, pues en política la forma es fondo; sin embargo, no se anduvo con rodeos para espetarle a su contraparte: “Parece más un niño llorón. (…) En el PRI estamos concentrados en ganar el futuro y no vamos a perder el tiempo peleando con niños llorones”. Así de áspera la descalificación.

Pero la “guerra” del PAN contra el PRI no se da únicamente entre su dirigencia. Ya irrumpió en el Senado de la República, donde el pasado fin de semana se confrontaron los coordinadores de sus respectivas bancadas, Fernando Herrera Ávila y Emilio Gamboa Patrón. El primero, quien también preside actualmente la Junta de Coordinación Política (Jucopo), acusó al yucateco de ser uno de los hombres más ricos de México y exigió que presentara su declaración patrimonial.

Gamboa consideró abruptas e infundadas las afirmaciones del panista. “Quiero suponer  que la desesperación y el nerviosismo con la que está actuando el coordinador de los senadores del PAN es producto del momento crítico por el que atraviesa su partido”, reviró el priista, quien además aseguró: “durante más de 30 años he cumplido con lo que establece la ley, al presentar mis declaraciones patrimoniales y de impuestos, en tiempo y forma, como es mi obligación como servidor público”. Llama la atención que don Emilio no desmintió ser de los más ricos en México.

El meollo del pleito entre Gamboa y Herrera es la disputa por la Presidencia de la Jucopo en el periodo ordinario de sesiones que inicia el próximo viernes, pero exacerbado por la “guerra” que ya oficializó Ricardo Anaya. Entre el pavor del PRI por ser echado de Los Pinos nuevamente y las “conductas” no muy claras del Joven Maravilla en cuanto a la forma vertiginosa en que acrecentó su fortuna y la de sus parientes “no tan cómodos”, se manifiesta la siempre repudiada guerra de lodo, basada en filtraciones, acusaciones y toda clase de descalificaciones.

Resulta claro que el PRI tiene miedo de perder el poder y, como consecuencia de ello, usará todo lo que esté a su alcance para intentar evitarlo. Hoy, el PAN es  primer objetivo a  descarrilar y, con él, a un posible presidenciable que ya sintió en carne propia cómo se las gasta el partido en el poder.

@BTU15