Reflexiones acerca del México surrealista: Andares Políticos, por Benjamín Torres Uballe

4 - febrero - 2017 | 5:00 am

benjamin2015Andares Políticos

Reflexiones acerca del México surrealista

Benjamín Torres Uballe

El amplio catálogo que ofrece la experiencia única de vivir en México nos permite presenciar, de primera mano, hechos que bien podrían ubicarse en el surrealismo. Como esta gran nación no existe otra en el mundo. Poseedora de una vasta cultura, de envidiables recursos naturales, de habitantes talentosos, trabajadores y generosos, hoy, sin embargo, aún permanece en el subdesarrollo y con la dependencia ancestral de un vecino nocivo y depredador: Estados Unidos.

Un primer elemento lo encontramos en el monto de las remesas enviadas el año pasado por nuestros paisanos desde la unión americana, que ascendió a 26 mil 900 millones de dólares. En contraparte, hoy la administración del presidente Enrique Peña Nieto debe tragarse ofensas y amenazas del desequilibrado patán que indignamente ocupa la silla presidencial en la Casa Blanca.

Las exportaciones manufactureras del país tienen como destino, en un 80%, la tierra de Abraham Lincoln. Ahí se acentúa la perversa dependencia y el desequilibrio manipulador. Han sido años de miopía y negligencia gubernamental, de rendir pleitesía a una nación poderosa que ha fincado parte de su desarrollo precisamente en la explotación de otras regiones, incluida la república mexicana. El agandalle es parte de una estrategia que le ha funcionado perfectamente.

Otro hecho es que parte de la tecnocracia que “administra” a México procura sus posgrados académicos en universidades de Estados Unidos. Ahí está el adoctrinamiento, la influencia gringa que —está visto— no es precisamente benéfica cuando se aplica en el país. Muchos de los actuales funcionarios peñistas están “endiosados” con el sistema estadunidense, algunos lo consideran una especie de paraíso social, económico y político. Nada más falso y pretencioso.

Pero las distorsiones de la realidad, del sentido común, se generan también desde el interior de este gran México. En días recientes, Andrés Manuel López Obrador, el dueño de Morena, afirmó que el partido Movimiento Ciudadano, de Dante Delgado, pertenece a lo que él llama la “mafia del poder”. De inmediato éste le contestó vía Twitter: “Frente a sus descalificaciones, Andrés, le reitero: No se confunda. En la vida, ser congruente es lo más importante. No traicione eso”.

Y desde luego que los argumentos de Dante Delgado son hilarantes. Cuando habla de congruencia, escupe hacia el cielo, pues finge olvidar convencionalmente que militó en el PRI —al igual que AMLO— y se benefició de lo que ello significa. Actualmente, y dizque en la “izquierda”, sigue gozando de las prerrogativas que le otorgan a Movimiento Ciudadano provenientes del erario, aportadas por los impuestos de los mexicanos que sí trabajan. Así, el surrealismo de los políticos nacionales que juegan a ser adalides de la patria. Y no son más que simples parásitos vividores.

No cabe duda, nuestra nación es un impresionante caleidoscopio donde encontramos de todo. Desde un despreciable gobernador veracruzano que saquea a su estado, desvía más de 35 mil millones de pesos e increíblemente anuncia su retiro del cargo en un noticiario televisivo para después huir sin que las autoridades hicieran algo por evitarlo. Efectivamente, la farsa y la protección son evidentes.

También cabe en esta reflexión la serie de embustes que a la sociedad disparan las instancias oficiales. En una supuesta etapa de austeridad, conocimos que el año pasado el gobierno gastó 12.2% más de lo presupuestado, es decir, 579 mil 884 millones de pesos (Reforma 31-enero-2017). El absurdo cotidiano no podía faltar en la quimera del equipo presidencial referente a la eficacia.

Y sin embargo, en la fantasía diaria que divierte o preocupa a los mexicanos, no cesan los actos grotescos que suelen regalarnos con manifiesta recurrencia una especie desagradable y repulsiva como lo es la fauna política en general. Trapecistas que brincan de un puesto público a otro para no perder los amplios beneficios del presupuesto y los rentables negocios que se pueden realizar al amparo de tales posiciones. Por ejemplo, las ridiculeces y exhibicionismo de un Arne aus den Ruthen —un pésimo imitador de Gerardo Fernández Noroña— que agrede a jitomatazos, o lanza pañales sucios a la sede del PRI nacional. De ese tamaño los argumentos del caballero Arne.

Tampoco escapan las ya recurrentes enmendaduras de plana que el Ejecutivo federal debe realizar a las leyes “analizadas y aprobadas sesudamente” por el incansable y eficaz Congreso mexicano. Como sucedió con parte de la controvertida ley anticorrupción, que pretendía absurdamente obligar a todos los trabajadores de una empresa que contratase con el gobierno a cumplir con su declaración patrimonial y de intereses. Algo similar se avecina con los afanes de censura del Ifetel.

Así desfilan algunas de las cosas en el escenario nacional entretanto un orate hitleriano sigue exhibiendo su ignorancia descomunal ante el mundo y cavando profundamente su tumba política. El repudio hacia el peliteñido fascista crece en la comunidad internacional y cotidianamente se afana torpemente en seguir haciendo enemigos. No hay duda, el tiempo le cobrará la factura.

Mientras eso sucede, en el torbellino de malas noticias para el país surge una alentadora: al momento de escribir esta columna —jueves por la tarde— el peso sigue recuperando terreno frente al dólar y ya se cotiza en 20.85 después de estar hasta en 22.65. Los mercados empiezan a digerir el “efecto Trump”, o lo que es lo mismo, “perro que la ladra no muerde”, aunque use peluquín.

@BTU15

De solidaridad, yerros, e imposiciones: Andares Políticos, por Benjamín Torres Uballe

1 - febrero - 2017 | 11:02 am

BENJAMIN2015Andares Políticos

De solidaridad, yerros, e imposiciones

Benjamín Torres Uballe

A raíz de las estúpidas agresiones del dictadorzuelo Donald Trump, los mexicanos nos hemos unido en un hecho que parecía imposible de llevarse a cabo: la defensa del Presidente de México.

El deterioro de la imagen presidencial y su equipo de trabajo se ha dado a grandes pasos. La desaprobación a la tarea del huésped de Los Pinos se ubica en niveles alarmantes. Diversas circunstancias conocidas por la opinión pública llevaron a ello: la desbordada corrupción en la administración peñista, la ‘Casa Blanca, el nefasto contratismo, la violencia, los millones de pobres, y una que destaca: la obstinación por imponer a sus amigos en puestos claves del gobierno.

Un ejemplo incontrovertible: la triada de los primos Cervantes. Humberto Castillejos Cervantes, consejero jurídico del Ejecutivo Federal; Raúl Cervantes Andrade, procurador general de la República y Alfredo Castillo Cervantes, titular de la Conade. Pero tampoco pasa desapercibido el favoritismo para el servil ex secretario de la Función Pública, Virgilio Andrade, hoy convertido por la gracia presidencial en director general del Banco del Ahorro Nacional y Servicios Financieros (Bansefi). Es evidente que a Peña Nieto le tienen sin cuidado las críticas por esta  “afición”.

Y tanto desestima dichos señalamientos que, -a pesar del alto costo que le implicará- la imposición de su primo Alfredo del Mazo Maza como candidato del PRI para gobernador del Estado de México, está en marcha. La desesperación por intentar conservar el control de la entidad –con todo lo que eso significa-, es al mismo tiempo una cuestión de orgullo para el grupo mexiquense.

México hoy sufre los embates demenciales de un tirano fascistoide, ante ello no queda otra opción que permanecer unidos ante la peligrosa esquizofrenia del hitleriano mandamás estadunidense.

No obstante, ello no debe interpretarse en modo alguno que, como sociedad, dejemos pasar las pifias del mandatario mexicano. Una cosa es que defendamos a ultranza lo que representa, lo cual no está a discusión, -vamos, hasta el propio Andrés Manuel López Obrador ha salido en la defensa- y otra que nos tornemos laxos de la noche a la mañana en asuntos que nos afectan y con los que diferimos.

Como el gasolinazo, que nos fue asestado de forma inmoral e injustificada y con los que nos amenazan para el resto del año. O con los abusos de la misma clase gobernante y de la alta y nociva burocracia. Bonos secretos y no secretos, las eternas prerrogativas, los infaltables negocios al amparo del poder y ciertos polémicos, además de reprobables, nombramientos públicos; con todo ello no estamos conformes y como población debemos seguir manifestándonos en contra.

De ahí que resulte sorprendente que con todo el abanico de yerros, el apoyo al presidente Enrique Peña Nieto en contra del tóxico republicano haya sido de forma prácticamente unánime. Pero no deben confundirse en Los Pinos. La solidaridad es obligada. Sin embargo, el círculo presidencial tiene muchas deudas con la población. Por ejemplo, no está solucionado el tema de Javier Duarte, y nadie cree que en el gobierno desconozcan el paradero del prófugo ex gobernador de Veracruz que saqueó al estado. Menos, que ignoren dónde está el otro pillo, Tomás Yarrington.

Resulta que el tema Trump es un “oportuno” distractor para ciertas penurias oficiales derivadas del alza a los combustibles y al gas LP y por el hartazgo de los mexicanos hacia la clase política en general. En los próximos días el anuncio de un nuevo gasolinazo puede exacerbar las profundas molestias existentes en los consumidores de gasolinas por otro aumento y la consecuente cadena de alzas a no pocos productos de la canasta básica, aunque las autoridades insistan en negarlo.

Intentar confundir convenencieramente la lealtad de los mexicanos hacia la patria es un error monumental. Defenderla de los intereses oscuros y perversos del “peliteñido” Donald Trump, está en el corazón y amor de cada connacional. Mas el país debe seguir adelante sin importar lo inextricable que parezca la ruta que conduce a la frontera norte de la república mexicana.

Hoy, es irrefutable, México precisa estar unido, mostrarse como la nación poderosa que conforman millones de mexicanos trabajadores, honestos, leales y generosos que no dejarán de apoyar al presidente constitucional de esta gran tierra azteca, pero que tampoco dejarán de exigirle un cambio sustancial en la manera de gobernar a 120 millones de ciudadanos, pues hoy los resultados han sido insuficientes, mediocres y en algunos casos francamente ofensivos.

Viva este maravilloso México de tan corta memoria cuya grandeza está basada en sus habitantes y el esplendor de su vasta historia y que ningún abyecto gringo patán fascista manchará con sus ideas retrógradas, por más que se asuma como un auténtico pistolero del viejo oeste.

ELIMINAR SENADORES Y DIPUTADOS PLURINOMINALES

Durante las reuniones plenarias de los legisladores del PRI, celebradas este lunes, el dirigente nacional del tricolor, Enrique Ochoa Reza, propuso eliminar 100 diputados y 32 senadores plurinominales. También, evitar el inminente gasolinazo de febrero.

La debacle priista en el proceso electoral de junio pasado, lo obliga a poner sobre la mesa temas que resulten rentables en las próximas elecciones. La desesperación es mucha y se entiende.

Sólo hay que informarle al ex director de la CFE –de donde salió muy bien liquidado- que su propuesta en el caso de los diputados es una promesa incumplida de su jefe, el presidente Enrique Peña Nieto.

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Fascismo, el huésped de la Casa Blanca: Andares Políticos, por Benjamín Torres Uballe

23 - enero - 2017 | 7:40 am

BENJAMIN2015Andares políticos

Fascismo, el huésped de la Casa Blanca

Benjamín Torres Uballe

“Pobre de México, tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos”

Porfirio Díaz

“Caminemos juntos en medio de esta oscuridad y, con cada paso, sepamos que no tenemos miedo y que no estamos solos”, dijo la popular cantante Madonna al tomar la palabra durante la marcha de las mujeres celebrada en Estados Unidos y que se extendió a diversas ciudades del  mundo, en repudio a “míster peluquín”, Donald Trump, convertido el viernes pasado en presidente.

La descripción de la Chica Material queda como anillo al dedo para entender lo que le espera a la sociedad estadunidense y al mundo: una terrorífica era colmada de penumbras, merced a un fascista que representa a uno de los sectores más lesivos y poderosos de la unión americana, ése al que el Premio Nobel de Economía, Joseph E. Stiglitz, describe atinadamente como el “uno por ciento” y que se apropia de la cuarta parte de  los ingresos anuales de aquella nación.

“Si hablamos de patrimonio, en vez de ingresos, ese uno por ciento controla el 40 por ciento”, acota Stiglitz en su libro La Gran Brecha, donde fustiga con extrema dureza los abusos de esa clase dominante de nuestro vecino del norte. Hoy, uno de esos integrantes ha llegado de manera increíble a instalarse en la Casa Blanca para terror de la humanidad.

Quienes torpemente creyeron ilusoriamente en la falaz retórica de Trump para votar por él, no tardarán en darse cuenta del monstruo que empoderaron. Un ignorante como “míster peluquín” está convencido de que su país y el mundo en general pueden “manejarse” como un negocio. Que sin más puede descalificar a todo aquel que se atreva a disentir de su verdad, que puede llamar mentirosos y deshonestos a todos los medios de comunicación y declararles la guerra.

El controvertido republicano se ha embarcado en un viaje de aguas turbulentas, llevando consigo a la ciudadanía que gobernará. No obstante, una gran parte de esos viajeros forzosos no está dispuesta a seguir de manera tersa las locuaces y peligrosas decisiones del ahora líder norteamericano. Es decir, la sociedad a la que pretende dirigir Trump está dividida al máximo.

Por eso las manifestaciones de rechazo a un tipo que de política sabe nada, que la deshonra absolutamente —si eso es posible—, que de entrada se ha confrontado con otras potencias, que ha insultado reiteradamente a quienes piensan y son diferentes, y que ha usado la amenaza como su mejor argumento para amedrentar. Sin embargo, tras esa piel de espurio nacionalista, yace a flor de piel su verdadero rostro: el de fascista recalcitrante, y que hace recordar al nazismo y al repudiado Ku Klux Klan. De ahí el peligro de un dictadorzuelo que amenaza la frágil paz mundial.

Ante el peligro que “míster peluquín” representa para la preservación de la convivencia mundial en todos los órdenes conocidos, es que nació de forma espontánea una especie de unidad anti-Trump, para frenar las acciones lesivas de un demagogo que pareciera no estar completamente en sus cabales. Paradójicamente, está visto que en el mundo se está construyendo velozmente  un “muro” para combatir  la diarrea verbal de Donald Trump, que ya ha causado mucho daño. No creemos que este perverso mandatario haga “huesos viejos” en Washington. La repulsa es prácticamente unánime. No tardarán en llegar las consecuencias.

Bien lo declaró en alguna ocasión el insigne escritor mexicano Carlos Fuentes: “los actos de los locos en ocasiones superan a los de los hombres cuerdos”. Hoy es la mejor ocasión para comprobarlo. Lo que preocupa a millones de seres humanos en el planeta es que un demente racista como Donald Trump, con el control de armas nucleares, puede generar una hecatombe de efectos inimaginables. De esa dimensión es el peligro inminente con “míster peluquín”.

México, por su parte, parece ser el sparring favorito de Trump, y ya se resienten desde hace semanas los daños por ello. Nuestra economía —en especial el peso— ha sido severamente afectada, por la incontinencia oral y terrorismo tuitero del milloneta republicano. La alta dependencia de nuestra nación respecto a los Estados Unidos la hace particularmente frágil ante las agresiones, ofensas y amenazas del autoritario bicharraco, que ostenta desde el viernes pasado el poder estadunidense.

Con un inexperto canciller, la administración peñista intentará suavizar el pernicioso impacto del infierno llamado Trump. Aunque no vemos cómo lo pueda lograr, sinceramente deseamos que tenga éxito y pueda construir una especie de dique que aminore las perversidades y locuras de “míster peluquín”, antes de que nos empiecen a llegar los miles de connacionales deportados.

RENUNCIARON A FIDEL HERRERA BELTRÁN

Mediante  un “suspicaz” y escueto comunicado dominguero, la Secretaría de Relaciones Exteriores informó de la “renuncia” del ex gobernador de Veracruz, Fidel Herrera Beltrán, a la beca VIP que gozaba desde el 19 de octubre del 2015 al frente del Consulado de México en Barcelona, España.

El priista ha sido señalado de diversas conductas “inapropiadas” durante su gestión. La más reciente fue hecha por la actual administración jarocha del panista Miguel Ángel Yunes Linares ante la PGR por el caso de las medicinas pirata suministradas durante su gestión.

Lo anterior es, sin duda, el intento desesperado del gobierno del presidente Enrique Peña Nieto por intentar frenar la debacle del priismo, previamente a los procesos electorales de este año y el próximo. ¿No sería mejor que primero entregaran a Javier Duarte de Ochoa?

@BTU15

Entiendan: no fue gasolinazo, sino una “circunstancia”: Andares Políticos, por Benjamín Torres Uballe

17 - enero - 2017 | 10:49 am

benjamin2015Andares Políticos

Entiendan: no fue gasolinazo, sino una “circunstancia”

Benjamín Torres Uballe

En una entrevista televisiva, el secretario de Hacienda, José Antonio Meade, insistió este lunes que el gasolinazo no fue tal, sino una “circunstancia”. Durante las justificaciones, el funcionario insistió una y otra vez que el factor causal del alza a los combustibles es externo. Para Meade, el aumento en los costos internacionales de esos energéticos y el encarecimiento del dólar son los culpables.

Desconocemos cuántos millones de mexicanos, de todos los sectores sociales afectados por la referida “circunstancia” pudieran estar de acuerdo con el encargado de las finanzas nacionales.

Resulta innegable que las dos variables señaladas por el titular de Hacienda incidieron definitivamente en la decisión de asestar el gasolinazo. No obstante, desde luego que no son las únicas. Exprimir a Pemex hasta habérselo acabado es otro elemento que no se puede obviar. Tampoco el enorme y desproporcionado incremento en la deuda externa que alcanzó niveles peligrosos y de lo cual ya alertaron desde hace tiempo diversas calificadoras en el mundo.

Como se ve, intentar achacar los motivos del mencionado gasolinazo sólo a elementos exógenos es tendenciosamente parcial. El pobre crecimiento económico nacional, más la exorbitante deuda (50% del PIB), aunados al pernicioso derroche y la corrupción gubernamental, junto con la añeja y peligrosa dependencia de los Estados Unidos, forman un conjunto de hechos cuyo manejo y control es responsabilidad absoluta del gobierno y que también forman parte del lesivo coctel del gasolinazo.

Incluso existen acontecimientos evidentes que han incidido quizá en menor medida, pero no menos importante. La falta de un estado de derecho auténtico, el infierno que la población debe soportar cotidianamente con los niveles de violencia imperantes en la mayor parte del país, una burocracia patológicamente obesa e ineficiente y los eternos abusos de la clase política están conectados irremediablemente de alguna manera a la aplicación del multicitado gasolinazo.

Bien lo ha definido el propio Consejo Coordinador Empresarial (CCE) —por cierto, uno de los firmantes del Acuerdo para el Fortalecimiento Económico y la Protección de la Economía Familiar—: “Hay un elemento común en las movilizaciones y protestas que se han dado en todo el país por parte de los más diversos sectores y grupos, suscitadas por los aumentos en los precios de la gasolina: el elemento común es el hartazgo frente a la corrupción y el dispendio en el manejo de los recursos públicos en México; el clamor para que haya un cambio efectivo y a fondo en ese sentido”. No hay vuelta de hoja. El aumento de las gasolinas es multifactorial. Está a la vista.

Por eso resulta poco creíble la teoría —en virtud de que no se puede comprobar de manera fehaciente— de que es una “circunstancia” la que nos recetó el incremento y que, además, está circunscrita al encarecimiento de la gasolina que se importa y a la tendencia alcista de la divisa verde. La versión y los argumentos oficiales no checan con la realidad que hoy nos golpea sin piedad.

Y no puede llamarse “circunstancia” al conjunto de omisiones, descuidos, ineficacia y avalancha de corruptelas y derroche que nos “obsequia” de manera persistente la actual administración federal, y las que le precedieron. Por lo tanto, aunque se le cambie de nombre al gasolinazo, las causas reales que lo provocaron están a la vista de todos. Negar la realidad no la cambia en modo alguno.

Una mejor actitud del gobierno federal sería reducir de forma estructural los excesos presupuestales y eliminar los vergonzosos privilegios —que rayan en la inmoralidad— de la alta burocracia, legisladores, directores de organismos públicos, los ministros de la SCJN y del TEPJF, así como de los abusivos señores del INE, empezando por su consejero presidente.

Así que resulta ocioso adornar las excusas con palabras que simplemente están de más. A las cosas hay que llamarlas por su nombre. Es un buen comienzo. La gente está saturada de la insufrible demagogia y los deslumbrantes tecnicismos que no hacen sino exasperar el repudio y exacerbar el hartazgo de la sociedad, cansada de cuanta arbitrariedad se le ocurra a la clase gobernante.

Fingir que no se tiene culpa en la zigzagueante conducción del país en nada ayuda. Jugar al “yo no fui”, al “es culpa del otro”, sólo confirma la percepción de los habitantes de este maravilloso México: la administración peñista no sabe con precisión lo que está haciendo, y en esa ignorancia nos está llevando a todos al despeñadero. Por lo pronto hoy, por la “circunstancia”, a los ciudadanos de a pie nos está costando más abastecer el tanque de nuestro auto compacto, pagar el taxi, las tortillas, el huevo, la carne, el pan y ver cómo el dólar llega a 22 pesos.

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Todo les sale mal… Andares Políticos, por Benjamín Torres Uballe

13 - enero - 2017 | 9:00 am

BENJAMIN2015Andares Políticos

Todo les sale mal…

Benjamín Torres Uballe

Intentar justificar lo que no se puede es una tarea que, además de inútil, resulta ignominiosa. Así lo hemos visto por estos días con los funcionarios del gobierno federal, quienes desesperadamente buscan espacio en los medios de comunicación para repetir la cantaleta de que el gasolinazo era indispensable y alabar ad infinitum la valentía del presidente Peña Nieto para llevarlo a cabo.

La veracidad de los argumentos oficiales, no obstante, ha sido rechazada y exhibida por expertos, académicos y ONG. Y todo parte con motivo de la reforma energética, cuando en 2013 el gobierno argumentó con insistencia que no habría más aumentos a la gasolina. Hoy, dichos combustibles aumentaron en los primeros días del año entre 15 y 24 por ciento. Emergió la mentira.

Hay muchas voces discrepantes ante las endebles justificaciones oficiales por el alza a los energéticos, como la del economista Fabio Barbosa, del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, quien asegura que el desmantelamiento de la industria petrolera y la no inversión en refinerías, llevando al uso de su capacidad instalada a sólo un 40 por ciento, han sido políticas intencionales para entregar el petróleo nacional a las empresas transnacionales. Grave acusación.

Además, afirma el universitario, el aumento al precio de las gasolinas de hasta 24 por ciento a partir del 1 de enero es una muestra contundente del fracaso de las reformas energética y hacendaria. Asimismo, destacó la contradicción flagrante del discurso oficial. “Todo esto explica la protesta social por todos los rincones del país”. ¿Qué opina el gobierno de ello?

Pero no es el único estudioso del tema que difiere sustancialmente con la decisión adoptada por el mandatario mexicano. “Si las autoridades ya sabían que era insostenible el subsidio a la gasolina, faltó adelantarse al descontento social, a una sociedad cansada de la corrupción y desfalcos entre la clase política, era necesario anticiparse en demostrar su austeridad bajándose el sueldo (mínima solución, pero que daba margen de maniobra) en los tres poderes y en los tres niveles de gobierno”, señala Abraham Isaac Vergara Contreras, coordinador de la Licenciatura en Contaduría y Gestión Empresarial en la Universidad Iberoamericana.

Y a los motivos de los académicos se sumó de forma abierta la negativa de un sector de los empresarios a firmar el Acuerdo para el Fortalecimiento Económico y la Protección de la Economía Familiar. La Coparmex, entre otras causas para no suscribirlo, argumentó: “Particularmente, el Gobierno, quien administra los recursos públicos, está obligado a asumir compromisos específicos para mejorar el manejo del presupuesto, eficientarlo, transparentarlo y, en su caso, corregir o castigar su mal uso”. Es decir, acabar con el abuso gubernamental.

El organismo patronal puso el dedo en la llaga. No se anduvo con rodeos y no tuvo empacho en expresar a Peña Nieto su descontento que seguramente comparte la mayoría de la sociedad: “Los mexicanos necesitan urgentemente un liderazgo que ponga la mirada en los temas relevantes, que con serenidad los afronte sin miedo, con cambios de fondo, que genere consensos sociales en todos los sectores. Que verdaderamente coloque a México como prioridad”.

Como se aprecia, nada bien le ha ido al Ejecutivo federal con la triste decisión del gasolinazo. Tampoco con la Casa Blanca, el caso Iguala, los gobernadores ladrones, la devaluación del peso, los dos millones más de pobres en su administración, las gubernaturas perdidas en el pasado proceso electoral, la exigua aprobación a su labor presidencial, en fin, y aún le quedan dos años.

Realmente es una cascada de hechos donde efectivamente, como lo dice la vox populi, parece que todo le sale mal al señor Presidente y su equipo de trabajo. Aunado a esto, el mexiquense comienza a quedarse en la inexorable soledad del poder. Los personajes que aspiran a sucederlo en Los Pinos están en plena carrera, unos de forma abierta y otros agazapados, esperando.

Si bien hubo una época en que Peña Nieto contó con amplias simpatías entre ciertos sectores de la población, la luna de miel pronto se agotó. Entre escándalos, yerros y una pésima estrategia de comunicación social, el también priista número uno del país comenzó una debacle que no acaba de terminar. Tal escenario pone al Revolucionario Institucional al borde del precipicio en el 2018. Pareciera, entonces, que el ansiado retorno al poder del anquilosado dinosaurio habrá sido efímero.

Basta con leer la carta abierta que dirigieron este lunes 9 un gran número de ONG y ciudadanos al Presidente de la República, a los secretarios de Hacienda, de Economía, de la Función Pública y al procurador general, para constatar y reafirmar el profundo hartazgo de la sociedad hacia quienes hoy dirigen de forma errática los destinos de 120 millones de mexicanos:

“La incertidumbre y un creciente descontento social han marcado el inicio del año. Esta situación, que está llegando a un punto insostenible, es derivada de años de mala planeación, corrupción, impunidad e inacción de las altas esferas de poder”, le reprochan con dureza al presidente Peña Nieto.

De igual modo acusan: “Las políticas económicas instrumentadas por el gobierno federal son cuestionadas por la población porque resulta incongruente que se pida asumir las consecuencias de las alzas del combustible, cuando la clase política lucra con sus cargos a través de sobornos, mantiene privilegios o los aumenta con aguinaldos estratosféricos, bonos extraordinarios, viajes, seguros privados, mayores recursos a los partidos, y un enriquecimiento ilícito de los gobernadores, siguiendo la lógica de sólo hacer un uso y abuso del poder para fines privados”.  La descripción, además de perfecta, es absoluta e incontrovertible. Del otro lado… silencio.

@BTU15

De saqueos a saqueos: Andares Políticos, por Benjamín Torres Uballe

9 - enero - 2017 | 8:42 am

benjamin2015Andares Políticos

De saqueos a saqueos

Benjamín Torres Uballe

Son absolutamente reprobables, desde cualquier ángulo en que se analicen, los saqueos y la violencia bajo el pretexto del aumento a las gasolinas y el diésel. Las verdaderas protestas sociales por el inmoral e injustificado gasolinazo son, además de obligadas, bienvenidas. En ello estamos incondicionalmente de acuerdo. No debemos quedarnos cruzados de brazos ante un abuso más.

La violencia fue incitada desde las redes sociales por grupos que así lo quieren. Los malquerientes de Morena y de su propietario, Andrés Manuel López Obrador, los señalan de estar detrás de los llamados a saquear las tiendas, plazas comerciales y gasolineras. Hasta hoy no le han probado nada al tabasqueño, quien niega tales acusaciones y culpa al gobierno de la anarquía imperante.

A los males que aquejan a la enorme mayoría de la atribulada sociedad mexicana —como son la violencia, los millones de connacionales en pobreza, la profunda desigualdad, la falta de un estado de derecho real, la escaza creación de fuentes de empleo y, sobre todo, la desbordada corrupción que impera entre la clase política y las esferas gubernamentales— debemos agregar las dantescas escenas —vistas en todo el mundo— de turbas robando lo que estuviera a la mano en los comercios.

Insistimos, la violencia y el saqueo son reprobables. Intentar justificarlos es imposible y muy sospechoso, no sólo porque deslegitimiza y enturbia la oposición a un acto inmoral, indigno y lesivo de la administración del presidente Enrique Peña Nieto, sino porque en México ya no cabe más violencia que aumente el terror y la confrontación entre connacionales. El repudio ahí está.

En vano son las demagógicas justificaciones oficiales al aumento a las gasolinas, diésel y al precio del gas LP. Nadie cree en éstas. Tampoco en el tibio mensaje del Presidente cuando ya los asaltos y vandalismo a los comercios estaban en marcha. La población ha sido testigo otra vez del desesperante e ineficaz “estilo” de la actual administración: reaccionar en vez de prevenir.

Hoy, México padece dos clases de saqueos: el de ciertos sectores que, alentados por fuerzas oscuras, desean ver al país incendiado y que hicieron de las suyas en contra de la propiedad privada, so pretexto del mencionado gasolinazo, y el más constante y más pernicioso: el de la clase política. Y este último no es exclusivo de un partido político, todos lo practican efusivamente.

No obstante, es el Partido Revolucionario Institucional (PRI) quien con todo mérito se distingue a la hora de analizar los saqueos a la patria. Desde Mario Villanueva, pasando por Andrés Granier y Tomás Yarrington (prófugo), hasta llegar a los casos recientes de Javier Duarte (también prófugo), Roberto Borge y César Duarte, quienes conforman una lista de algunos de los “distinguidos y ejemplares” ladrones de cuello blanco priistas que saquearon impunemente los recursos de los mexicanos.

Y el multicitado saqueo político se lleva a cabo desde hace muchos sexenios, no es privativo del que sufrimos en el presente. Sin embargo, tan lucrativa “afición” de plano se quitó el disfraz en la alta militancia priista de la actualidad. Por ejemplo, se conoció que Javier Duarte saqueó recursos públicos en Veracruz por una cifra estimada en alrededor de 35 mil millones de pesos. La Auditoría Superior de la Federación alertó con anticipación de la podredumbre en el gobierno jarocho. El gobierno federal no quiso ver lo que ahí sucedía. Sospechosamente, el ejemplo de la nueva clase priista aún está prófugo. La vox populi asegura que todavía se le protege en el PRI.

Pero la sustracción del erario igualmente se dio con singular entusiasmo en Quintana Roo, con otro gobernador tricolor, Roberto Borge, y según denuncias, en Chihuahua sucedió lo mismo con César Duarte. Es de todos conocido que el Revolucionario Institucional perdió en las tres entidades mencionadas. Ni el más ingenuo de los mexicanos considera que el saqueo de los tres pillos gobernadores era desconocido en Los Pinos. Esto lo hace mayormente perverso e intolerable.

“¿Qué hubieran hecho ustedes?”, preguntó el mandatario mexicano cuando débilmente intentó establecer una serie de desesperadas explicaciones al repudiado gasolinazo. Las respuestas son sencillas, nada complejas. Podríamos empezar —al igual que él— por abandonar su zona de confort y adentrarse en la cotidiana realidad de los mexicanos: inseguridad, corruptelas de la clase política, precario estado de derecho, despilfarro de recursos públicos, puestos de trabajo insuficientes y un mediocre y limitado sistema de educación pública, entre otras pesadillas nacionales.

También Peña Nieto podría considerar que su partido y gobierno dejen de defender y proteger a pillos como los ex gobernadores mencionados en párrafos anteriores. Incluso, dejar de imponer como funcionarios a sus amigos —Raúl Cervantes Andrade (PGR), Luis Enrique Miranda Nava (Sedesol) o Aurelio Nuño Mayer (SEP)—. Ése pudiera ser un inicio. Y conste que no mencionamos escándalos como el de la Casa Blanca y los 43 normalistas, para no echar más leña al fuego.

Sacar a integrantes del Gabinete a declarar con desesperación en los medios la cantaleta que de no haber decretado el alza a los combustibles hubiese ocurrido una hecatombe económica y social, atenta contra la inteligencia ciudadana. Es evidente la incongruencia y lo endeble de los argumentos gubernamentales, pues en plena “crisis” seguimos enterándonos de cómo prevalece el “saqueo” de la alta burocracia en el INE, la SCJN, en las dos Cámaras del Congreso, y no hay que olvidar las ilegales indemnizaciones que se otorgan los amigos presidenciales, tal como lo hizo el actual dirigente nacional del PRI, Enrique Ochoa Reza, en la CFE.

De todo lo anterior se desprende que, efectivamente, hay de saqueos a saqueos. Ambos atentan contra la democracia, legalidad y bienestar de los mexicanos. Al respecto —y como siempre, la opinión más valiosa es la de los lectores—, cabe preguntarles: ¿ustedes qué harían? ¿No se levantarían pensando en joder a México, igual que lo asegura el presidente Enrique Peña Nieto?

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Mexicanos, las víctimas eternas: Andares Políticos, por Benjamín Torres Uballe

3 - enero - 2017 | 9:26 am

BENJAMIN2015Andares Políticos

Mexicanos, las víctimas eternas

Benjamín Torres Uballe

Al promulgar la reforma energética en diciembre de 2013, el presidente Enrique Peña Nieto aseguró: “es tiempo de que los recursos energéticos del país sean un factor real de crecimiento que se sienta y se note en la vida cotidiana de nuestra población”. Tres años después, esto se consumó como un engaño. La mentada reforma no ha traído hasta hoy ningún beneficio significativo a la población. Por el contrario, un inmoral e injustificado ‘gasolinazo’ fue asestado.

El voraz apetito recaudatorio de la administración peñista para sostener un gasto gubernamental a todas luces excesivo e improductivo francamente no conoce límite. La mayor parte de ese despilfarro oficial se destina a cubrir el gasto corriente, a sostener una burocracia obesa e ineficiente. Pero sobre todo, a pagar los abusos de la clase política enquistada en el poder y los puestos públicos. Salarios, bonos, aguinaldos y prerrogativas de secretarios de Estado, ministros, directores y presidentes de organismos públicos (los señores del INE, por ejemplo), así como los “ejemplares” diputados y senadores, son un pesado y oneroso lastre al que obligadamente los contribuyentes debemos mantener. De ahí el ‘gasolinazo’ y  el aumento a los precios de la luz.

De este modo, resulta indignante recordar lo que dijo el Ejecutivo federal en ocasión de la mencionada promulgación en materia energética: “marcarán un nuevo capítulo en la historia de México, un capítulo de cambios y transformaciones para bien de todos los mexicanos”. En particular, la energética, ha sido hasta hoy una modificación que no ha reflejado en la economía de las familias mexicanas los “supuestos” beneficios que tanto publicitaron las voces y los medios oficiales.

“Gracias a la reforma, aumentaremos la producción de petróleo y gas, y lograremos tasas de restitución de reservas probadas superiores al 100 por ciento. Pero lo más importante: la reforma permitirá que México crezca más rápido, generando oportunidades de desarrollo y empleo para cientos de miles de mexicanos”, prometió también en aquel entonces Peña Nieto.

La realidad es absolutamente distinta. Los precios de las gasolinas prácticamente han sido liberados. Las consecuencias negativas se reflejarán en el muy corto plazo. El aumento en los  costos de muchos productos (incluidos los de la canasta básica), insumos para la industria y tarifas del transporte público resentirá necesariamente el incremento a dichos combustibles y a la energía eléctrica. El efecto irá directamente a los índices inflacionarios que perjudicarán a la ya de por sí atormentada economía nacional. Por donde se vea, no hay beneficio alguno. Todo lo contrario.

Y el desaseo con el cual fue instrumentado el referido “gasolinazo” es, además de torpe, sencillamente ofensivo. La escasez que antecedió, en no pocas regiones, al aumento de los combustibles exacerbó el repudio que un amplio sector de la sociedad siente por el gobierno priista. A la molestia de millones de mexicanos por la falta de seguridad, de empleos bien remunerados, de probidad en los funcionarios y del uso eficiente de los recursos públicos hay que agregar ahora la descarada imposición de los nuevos costos de la Magna y la Premium, el alza a la luz y la liberación del precio al gas LP.

No cabe duda, la historia se repite inexorablemente. Los paganos de los malos gobiernos somos los mexicanos. Somos las víctimas eternas del saqueo, de las frivolidades, corruptelas y negligencias de una “casta” que se adueñó del país desde hace mucho tiempo sin pudor alguno.

Todas las justificaciones que afanosa y desesperadamente intentan recetarnos los responsables del artero “gasolinazo” son en vano. El PRI cometió uno de sus yerros más abismales y habrá de enfrentar el alto costo en las elecciones de este año y en la presidenciales de 2018.

Se ha enredado de tal forma en sus pésimas decisiones de gobierno el mandatario mexicano y su equipo cercano que abrió de par en par las puertas para que se dé en Los Pinos la alternancia. El cúmulo de escándalos, errores, corrupción, despilfarro, violencia e impericia política en el “gabinetazo” han contribuido decididamente a construir el escenario propicio para que el eterno suspirante a la silla presidencial, Andrés Manuel López Obrador, pueda hacer realidad su deseo.

Falta ver qué otras desastrosas “ocurrencias” tienen en mente los brillantes estrategas del gobierno federal para perjudicar a los mexicanos que están ya en el borde del hartazgo, cortesía del nuevo PRI y sus ejemplares “nuevos políticos”: Javier Duarte, César Duarte y Roberto Borge, entre otros indefendibles ex gobernadores, pero también por hechos como el de la Casa Blanca.

Por lo pronto, y pese a las exigencias de algunos protestantes, para que renuncie el presidente Enrique Peña Nieto: gasolinazo dado ni quién lo quite. El publicitado aumento de siete pesos al salario mínimo se esfumó el mismo día que entró en vigencia. Así que este columnista deberá conformarse con viajar asiduamente en el Metro, no hay para otra opción. Es una de las víctimas.

@BTU15

Siria, genocidio sin fin: Andares Políticos, por Benjamín Torres Uballe

20 - diciembre - 2016 | 8:35 am

benjamin2015Andares Políticos

Siria, genocidio sin fin

Benjamín Torres Uballe

A unos días de que el mundo occidental celebre la Navidad —entre euforia, abrazos, buenos deseos, viandas y vinos en rededor de una mesa con la compañía de familia y amigos—, muchos seres humanos viven en Siria una profunda crisis de dimensiones devastadoras. La tragedia es una de las más inhumanas y se podría comparar incluso con el Holocausto judío. Tal es la cantidad de dolor.

Las imágenes que nos llegan todos los días, a través de los diversos medios de comunicación, ilustran el infierno de las familias sirias que aún permanecen en las ruinas de una nación otrora orgullosa de su gloria histórica. Ese invaluable patrimonio mundial agoniza hoy junto con su pueblo, víctimas de un despreciable dictadorzuelo y la voracidad de Estados Unidos y Rusia.

El conjunto de intereses en disputa por ambas potencias sobrepasa el valor de las vidas humanas. Los ataques aéreos o con artillería pesada se aplican sin importar si se trata de zonas residenciales, hospitales o escuelas. La masacre ha causado miles de muertes, destrozado familias, dejado muchos huérfanos a los que nadie ampara, y pauperizado la economía siria. Pero eso a nadie interesa.

Instancias internacionales, como la Organización de las Naciones Unidas (ONU), no han servido para absolutamente nada, pues más allá de “condenar” lo que sucede en esa región, su papel ha sido absolutamente inútil e intrascendente para detener los ríos de sangre, que son una vergüenza total para la humanidad entera. A gobiernos y sociedad en el mundo pareciera un asunto ajeno.

Ningún país desea enemistarse con los rusos o estadunidenses y permanecen en un silencio cómplice con la vista hacia otras latitudes. Mientras tanto, miles de sirios huyen de la barbarie como pueden. No son pocos los que han perdido la vida al intentar cruzar el mediterráneo. Quienes consiguen hacerlo, se encuentran con otro panorama desolador: el rechazo de los europeos a recibirlos. Xenofobia, discriminación y marginación es la bienvenida común.

Siria tiene, paradójicamente, la desgracia de poseer una ubicación estratégica en el oriente próximo, de ahí la sangrienta disputa que sostienen Estados Unidos y Rusia por su control, la cual ya ha provocado la muerte de más de 300 mil personas y el éxodo de otras 4.5 millones, desde que inició el conflicto en el 2011, según cálculos de organizaciones internacionales y humanitarias.

Y no hay duda alguna: en Siria se registran muertes contra la población que son auténticos crímenes de lesa humanidad. Nadie puede objetar lo contrario. La sangre inocente de niños, mujeres y ancianos son testimonio indeleble de una de las peores crueldades que ha registrado la humanidad. Bashar al Asad es el demonio mismo, quien está aniquilando a su propio pueblo apoyado por Rusia, también lo hace Estados Unidos, junto con sus respectivos aliados y las potencias regionales.

Imaginar cómo será la época navideña en Estados Unidos no cuesta ningún trabajo. Es una sociedad en la que impera el consumismo, donde el tener es el camino obligado para ser. Panorama muy diferente el que pasarán millares de sirios refugiados en tierras ajenas y el de aquellos que no han podido escapar aún del horror de la destrucción de Bashar al Asad y sus bestias apocalípticas. Dolor, tristeza y penurias recibirán los expulsados por la guerra.

Mientras escribo esta columna, el sábado 17 de diciembre, justo una semana antes de la Noche Buena, las compras están a todo lo que dan. En los centros comerciales es imposible dar un paso. La gente busca desesperadamente el regalo para los seres queridos y los insumos para elaborar la cena navideña. Pienso en que todos tenemos el derecho inalienable a disfrutar la maravillosa época de fin de año, pero por unos momentos reflexiono en el hecho de que los sirios también tienen ese derecho. No obstante, la gran mayoría no podrá hacerlo. Están fuera de casa.

Otro año está por concluir y la esperanza para millones de sirios no existe. Todo para ellos asemeja una utopía. El cese de la guerra, de la devastación de su país, de que el dictadorzuelo que exterminó a muchos de sus connacionales pague por sus crímenes, volver al hogar, parece muy distante. La realidad es que el genocidio continúa y todo indica que no tiene fin. Dolorosamente, es una realidad.

Que pasen todos ustedes, queridos lectores, la mejor de las navidades con la gente que aman. Gracias por el valioso tiempo que dedicaron en este año a leer Andares Políticos. Lo mejor para el 2017. Aquí nos encontraremos el lunes 9 de enero —si Dios no dispone otra cosa—.

@BTU15

Cuatro años y lo que viene… Andares Políticos, por Benjamín Torres Uballe

6 - diciembre - 2016 | 9:08 am

BENJAMIN2015Andares Políticos

Cuatro años y lo que viene…

Benjamín Torres Uballe

Hablar de los cuatro años que recién cumplió Enrique Peña Nieto en la Presidencia de la República  resultaría repetitivo después de que ya se han analizado hasta la saciedad los hechos más relevantes de su administración. Buenos y malos, aciertos y errores, todos han pasado por el ojo crítico de la sociedad, de adversarios, de algunos medios de comunicación y de la comunidad internacional.

Desde la firma del Pacto por México y la aprobación de las 13 reformas constitucionales hasta llegar a la etapa oscura de la Casa Blanca, la desaparición de los 43 normalistas, la abrupta cancelación del proyecto del tren rápido México-Querétaro, los desbordados niveles de inseguridad en el territorio nacional, el caso Tlatlaya, sumado a una débil y dependiente economía, conforman una gestión muy alejada de las expectativas generadas al inicio del sexenio priista.

La corrupción es un pesado lastre que el mandatario mexicano lleva irremediablemente sobre los  hombros, como cortesía —entre otros—, hasta hace poco, de eminentes gobernadores priistas. Javier Duarte de Ochoa, Roberto Borge Angulo y César Duarte Jáquez encabezan la oprobiosa lista.

Pero eso es historia juzgada y la factura fue cobrada parcialmente por los electores el pasado 5 de junio, costándole al partido del presidente Peña Nieto siete gubernaturas. Nada pasa desapercibido de las acciones gubernamentales y de las que no son precisamente de este orden. La tecnología hace posible exhibir ciertos comportamientos deleznables de no pocos funcionarios.

Realmente la preocupación para el jefe del Ejecutivo es en torno a los próximos dos años que le restan de gobierno. Un conjunto de factores internos y externos establecen un panorama pesimista para el huésped de Los Pinos: Donald Trump, la turbulencia económica, los desbordados niveles de inseguridad que el gobierno peñista no ha podido ya no eliminar, sino siquiera controlar, y la baja aprobación de la sociedad a la tarea presidencial conforman un tobogán para que el PRI sea echado una vez más de la residencia oficial en el 2018. Ésa parece ser la angustia: perder el poder.

El último bienio del sexenio luce como el más complejo para el Presidente. A todas las variables mencionadas deben sumarse las intensas batallas políticas que ya dieron inicio y que arreciarán en el 2017. Los ánimos electorales traerán consigo toda clase de recursos —éticos o no— que estén a la mano de los aspirantes a ocupar el ansiado puesto público. Habrá muchos golpes bajos, filtración de información incómoda de ciertos competidores, en fin, todo lo sucio que se acostumbra.

Uno de los principales desasosiegos para el partido en el poder es la amenaza latente del presidente electo de los Estados Unidos, Donald Trump, para deportar a un alto número de mexicanos que radican y trabajan en aquella nación de forma indocumentada. Si el republicano cumple la advertencia se generan dos efectos perniciosos: la disminución del envío de las necesarias remesas y la incapacidad del gobierno para proporcionar un empleo decoroso a los expulsados.

Anteriormente se decía que “presidente que devaluaba, se devaluaba”. Hoy, en las esferas oficiales se evita usar la palabra devaluación; se cambió por la menos costosa, desde el punto de vista  político, depreciación. Sin embargo, la incontrovertible realidad es que cuando el presidente Peña Nieto asumió el poder, en diciembre del 2012, el tipo de cambio del peso frente al dólar era de $12.90; hoy ha rebasado las 21 unidades, según los especialistas, una depreciación de 39%.

En hechos concretos, nuestra moneda vale menos, está devaluada. Esto trae algunos beneficios, es cierto: la posibilidad de mayor turismo internacional, las exportaciones manufactureras se tornan más competitivas, pero también consecuencias perniciosas como aumentos en determinados insumos para la industria, en la adquisición de maquinaria y aumentos en precios al consumidor final, lo que presionaría seriamente la meta inflacionaria del Banxico.

Otro aspecto que incide en el camino inextricable que aún deberá recorrer Peña Nieto en el último tercio de su gobierno es el consabido debilitamiento de poder al final de la gestión presidencial. Así ha sido y lo seguirá siendo, es la versión perenne e inexorable de “Muera el rey, viva el rey”.

Sin duda que, a pesar de los cuestionamientos, el  1 de diciembre del 2012 Enrique Peña Nieto llegó a ocupar la Silla Presidencial y se tuvieron expectativas alentadoras luego del mediocre paso de las huestes panistas por Los Pinos. Había regresado un “nuevo” PRI. Pronto se comprobó lo contrario, lo que en realidad apareció fue el mismo y deleznable dinosaurio tricolor. Los mismos vicios ancestrales reaparecieron, con la corrupción al frente de todos ellos, la descarada protección a pillos correligionarios, impunidad rampante y el mismo México agraviado, con hambre y sed de justicia que describió Luis Donaldo Colosio, un priista que incomodó a muchos.

Nadie en sus cabales desea que a México le vaya mal. Si le va mal a la patria, nos va mal a todos; en especial, y como lo ha sido siempre, a los más vulnerables, a la enorme mayoría. Pero ello no exenta de pedir cuentas al Presidente de la República y a su partido, no importa que vaya en cuenta regresiva. Ya tuvieron cuatro años para reivindicarse… ya sólo les quedan los dos que vienen.

@BTU15

“Ler o no ler”… he ahí el dilema: Andares Políticos, por Benjamín Torres Uballe

23 - noviembre - 2016 | 8:29 am

benjamin2015Andares Políticos

“Ler o no ler”… he ahí el dilema

Benjamín Torres Uballe

La “nueva” generación de  políticos en México arriba a los puestos públicos con mayor preparación académica. Por lo menos eso es lo que muestran sus perfiles laborales disponibles a la ciudadanía.

Exclusivas instituciones educativas nacionales y del extranjero integran los “sólidos” y apantalladores currículos de los actuales funcionarios. Ya no es como en antaño, cuando el Presidente de la República y los integrantes del Gabinete egresaban de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Hoy es común enterarse que la tecnocracia presume a cabalidad sus blasones escolares. Doctores y maestros dominan en la clase política. Empezando por el jefe del Ejecutivo federal, quien se tituló como abogado en la prestigiosa Universidad Panamericana y posee una maestría en administración por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey.

Y de ahí hacia abajo nadie se queda atrás en la materia. El ex secretario de Hacienda y aún muy  influyente Luis Videgaray Caso es egresado del reconocido Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y del todavía más elitista y famoso Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), donde obtuvo el grado de doctor en Economía.

Otro ejemplo es Enrique Ochoa Reza, presidente del PRI, también egresado del ITAM, poseedor de dos maestrías y un doctorado en la Universidad de Columbia en Nueva York. En tanto que el actual secretario de Hacienda, José Antonio Meade Kuribreña, otro itamita, tiene un doctorado en Economía en la no menos célebre Universidad de Yale. Y así pudiéramos seguir con la lista.

Por eso es que en ese marco, que muestra a la “nueva” generación de políticos gobernantes con una rigurosa trayectoria académica, no se comprende el cúmulo de dislates en que incurren estos prodigios que conducen los destinos de 120 millones de mexicanos.

Como el controvertido secretario de Educación Pública —uno de los hombres más cercanos al presidente Enrique Peña Nieto—, Aurelio Nuño Mayer, egresado de la Universidad Iberoamericana y maestro por la Universidad de Oxford, quien el pasado 14 de noviembre fue exhibido públicamente por Andrea, una alumna de tercero de primaria y quien corrigió al funcionario, tras señalarle: “no se dice ler, se dice leer. De pena ajena, diría la vox populi.

Definitivamente, una educación de calidad en escuelas privadas y de enorme prestigio es una herramienta muy poderosa que a todos nos gustaría, pero no en todos los casos es condición necesaria para complementar un bagaje intelectual y cultural. Vamos, ni siquiera garantiza un correcto desempeño en el ámbito laboral y profesional. De varios casos hemos sido testigos.

Una muestra la regaló involuntariamente el entonces candidato presidencial Enrique Peña Nieto en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2011, al no poder mencionar tres libros que hubiesen sido importantes en su vida. En uno que logró mencionar, se equivocó de autor (La Silla del Águila, dijo que era de Enrique Krauze, pero el autor es Carlos Fuentes).

La cultura, salvo algunas honrosas excepciones, no es una de las prioridades en los integrantes de la clase política mexicana. Hoy está de moda poseer los mayores grados académicos posibles en instituciones de renombre mundial, ésa es la exigencia, lo que viste, lo que produce, lo que en la mayoría de los casos les abre la puerta al rentable mundo de la política.

Si tuviesen que pasar por un examen de cultura, muchos de los militantes de la alta burocracia se quedarían en el camino, a pesar de la avalancha de maestros y doctores que entre ellos existe.

Reiteramos, una sólida preparación de conocimientos no es mala, por el contrario; pero es mucho mejor si se complementa con el indispensable equilibrio cultural. Ahora, resulta indispensable precisar que entre el espectáculo —el llamado show business— y la  cultura hay una brecha gigante. Cortar el listón inaugural de una exposición en Bellas Artes o el de una muestra de cine de arte en la Cineteca no genera per se una dosis de cultura relevante. Proporciona, eso sí, algunas fotos en los diarios y el infaltable cúmulo de loas en los boletines oficiales de las dependencias.

Mucho ayudaría a los eminentes doctores y maestros del “gabinetazo” empezar por olvidarse de su aversión a la palabra cultura y en el lerdo enfoque con el cual usualmente la tratan. Esto se refleja en los insuficientes presupuestos y apoyos al sector y a los artistas e intelectuales que no se alinean con el oficialismo. Una prueba irrefutable de lo último lo vivió el escritor y académico René Avilés Fabila, a quien le negaron sistemáticamente el apoyo para el Museo del Escritor. La cultura en México tal parece que sirve primordialmente para colocar a los amigos, la familia y los “dóciles”, en el benéfico presupuesto. Para los críticos sólo hay desdén y falta de oportunidades.

Leer contribuye decididamente a forjarse un horizonte más promisorio en el tema cultural. Ése es un camino infalible (no el único, que conste). Y aclaro: la cultura no está reñida en modo alguno con la tecnología, ni la ciencia, sino se complementan perfectamente. Así que, distinguidos maestros y doctores, empiecen a leer, no sea que se vayan a encontrar a otra niña precoz como Andrea y los corrija ante los ojos del mundo. Y ya saben, se dice leer, no ler.

@BTU15