Grenouille, el perfumista asesino, ahora es alemán

29 - diciembre - 2018 | 10:12 am


Ciudad de México, 29 de diciembre

 

Ésta es una historia real: hace algunos días venía caminando por la calle cuando me quedé inmovilizada frente al portón de una casa. El motivo de mi repentina parálisis fue sentir el olor de la casa de mi abuela. Así, sin más. A pesar de tener la certeza de que aquello no podía ser cierto, bajo ninguna circunstancia terrenal, estuve algunos segundos ahí parada, inmóvil, transportada mágicamente a su casa, en Buenos Aires, su voz dulce y melódica, y sus tradicionales buñuelos de verdura.

Jamás sabré qué platillo habían estado preparando dentro de esa casa para que su olor me recordara tan abruptamente aquellos años (seguramente, sólo fue una sartén llena de aceite, lista para freír alguna cosa), sin embargo, el poder del sentido del olfato como vehículo directo a épocas pasadas, personas o momentos, es tan poderoso como la memoria o el recuerdo; y la recientemente estrenada serie El perfume nos habla de esto desde la oscuridad y la violencia.

Primero, vino el libro. Clásico de clásicos, escrito por Patrick Süskind, publicado en 1985. Años después (varios) llegó la película, dirigida por Tim Tykwer, que retomaba la trama con leves adaptaciones. Ahora, cuando la historia ya está contada y recontada, se estrena la serie que tiene más de reescritura que de adaptación.

En ese sentido, El perfume toma como punto de partida una serie de brutales asesinatos y su posible vínculo con la producción de perfumes hechos con restos humanos; pero se despega del texto original, creando nuevos entornos, personajes y narrativas.

Con la inconfundible densidad alemana (que nos recuerda a la serie Dark, también estrenada en Netflix el año pasado), esta producción ahonda en los pasados oscuros y retorcidos de cinco amigos que, muchos años atrás, estaban obsesionados con la historia de Grenouille y su particular forma de hacer perfumes.

A través de continuos flashbacks iremos desentramando las conexiones entre futuro y presente, mientras se investigan los crímenes perpetuados. En paralelo, Nadja Simon (Friederike Becht), inspectora a cargo del caso, tiene su propio drama personal, en el que se ve involucrada con su compañero de trabajo en una relación desgastada, obsesiva y tóxica.

Seis capítulos alcanzarán para que cada quién revele, finalmente, quién es. Seis capítulos alcanzarán para descubrir al asesino, al cómplice y al inocente. Seis capítulos alcanzarán para dejarnos atrapados con el perfume de la serie, y obligarnos a seguirla hasta su desenlace. Un perfume lleno de misterio, susurrado entre penumbras con las incógnitas de aquello que no se quiere decir, con las miradas que dicen más de lo que deberían.

El aroma, utilizado como herramienta de manipulación, explora los límites del poder de persuasión y nos deja, hacia el final, un mensaje contundente: no se equivoquen: aquí no hay buenos y malos; todos son malos.

El perfume

  • Productores: Oliver Berben y Sarah Kirkegaard
  • País: Alemania Plataforma: Netflix

INFORMACIÓN DE LA RAZÓN