Desde la Capital

30 - julio - 2012 | 8:00 am

Pragmatismo por delante

Fernando Ortega 

Si algo destacó Enrique Peña Nieto en su carrera a la Presidencia fue su capacidad de adaptarse       a la realidad que le fue saliendo al paso

Si algo destacó Enrique Peña Nieto en su carrera a la Presidencia de la República, fue su pragmatismo, es decir, su capacidad de adaptarse a la realidad que le fue saliendo al paso.

El virtual triunfador de la elección presidencial pasó del discurso de defensa de lo hecho por el PRI  durante sus primeros 70 años en el poder, a otro donde rompió con el pasado, aunque jamás lo hizo con su tutor político, Arturo Montiel, exgobernador del Estado de México, o con el expresidente Carlos Salinas de Gortari, su aliado en la campaña.

“Somos una nueva generación, no hay regreso al pasado. Mi gobierno tendrá puesta su visión en el futuro, en el México de grandeza y esperanza que todos queremos y anhelamos”, expresó en su discurso triunfal de este 1º de julio.

Ante el rechazo del movimiento estudiantil #YoSoy132 a que llegara a la Presidencia un candidato impulsado por las televisoras, Enrique Peña Nieto optó por mostrarse como un creyente de la democracia, y se pronunció por una Presidencia tolerante, aunque su gobierno del Estado de México no se caracterizó por eso.

Durante la campaña, el representante de Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, Javier Sicilia, le dijo de frente:

“Usted representa el regreso al pasado, es decir, el regreso al origen de la corrupción de las instituciones que hoy se desborda por todas partes y cuyo rostro no es sólo la violencia, el dolor, la corrupción, la impunidad y la guerra, sino la imposición de la presidencia imperial, el uso patrimonialista de la nación y la represión –Atenco, la respuesta descalificadora a los muchachos dela Ibero, la manipulación mediática frente a sus legitimas protestas, son sus señales más claras.

“Representa también el voto corrompido, el voto comprado, el voto no ciudadano, el de la miseria moral y el de la arrogancia y los intereses de los monopolios de la comunicación”.

Después le soltó:

“Me preocupa señor Peña Nieto, no escucho su corazón, escucho un discurso frío muy acostumbrado al viejo PRI que nos aterra”, afirmó el poeta, el 28 de mayo.

“No le escucho una palabra de piedad, de compasión, frente a tanto dolor, frente a tanta violencia. No lo oí pedirles perdón a las víctimas cuando lo señalaron como responsable directo. Me preocupa”.

Ante eso, el pragmatismo fue la respuesta: el PRI sacó un spot en la tele por el día del padre, en junio, en donde Enrique Peña casi suelta el llano al recordar a su papá. “Algo que me pesa mucho y me duele, es que él ya no me vio como gobernador. El día que soy electo gobernador, prácticamente mi papá se interna en el hospital, y muere 19 días después. Yo creo que estaría… –se le hace un nudo en la garganta al candidato priísta—yo creo que muy orgulloso”.

Be Sociable, Share!

    Comments

    Powered by Facebook Comments