Fernando Ortega Pizarro
El acortamiento de distancia entre Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador sorprendió a Roy Campos, de la casa encuestadora Consulta Mitofsky. “Es una variación amplia, es impresionante. Usualmente eso no ocurre de la noche a la mañana”, comentó
Cuando empezaron las campañas en marzo pasado, la diferencia entre los candidatos presidenciales Enrique Peña Nieto (EPN) y Andrés Manuel López Obrador (AMLO) era de 25 puntos. Al 14 de junio era de 16.2 por ciento. O sea, bajó 8.8 puntos.
Este acortamiento de distancia entre los dos aspirantes sorprendió a Roy Campos, de la casa encuestadora Consulta Mitofsky. “Es una variación amplia, es impresionante. Usualmente eso no ocurre de la noche a la mañana”, comentó.
Un dato: en 2006, López Obrador empezó la contienda con 39 por ciento de la preferencia electoral y, después de la campaña negativa en su contra, terminó con 36. Es decir, todos esos ataques le costaron tres puntos. No son tan fáciles de mover como las vemos hoy.
Sin embargo, la diferencia en las preferencias entre EPN y AMLO aumentó después del segundo debate, debido no sólo al efecto de esta confrontación entre candidatos, sino a las campañas negativas de principios de junio, que ya lo alcanzaron después de nueve semanas donde no las había sufrido.
A once días de la elección presidencial ¿es posible que varíen las preferencias electorales? Seguramente se van a mover, la cosa es saber a qué ritmo, dijo Roy Campos.
Si a Josefina Vázquez Mota (JVM) le faltaban 19 puntos para rebasar a EPN, tendría que haber abatido distancia, un punto cada 1.8 días, y no incrementarla. AMLO tendría que haber subido un punto cada día y medio, y Gabriel Quadri, del Panal, un punto a cada rato.
Los escenarios electorales fueron cambiando vertiginosamente. En enero del 2011, había un candidato, EPN, bien posicionado, conocido y muy bien evaluado. AMLO era aun más conocido, pero mal evaluado. JVM era una candidata de tres aspirantes panistas medianamente conocida, a pesar de ser funcionaria pública durante dos sexenios.
Como en las carreras de caballos, JVM empezó a avanzar, particularmente en los meses de octubre, noviembre y diciembre, cuando se dio la elección interna de su partido. En febrero de 2012, cuando fue nominada, ya estaba más cerca de EPN y de AMLO en cuanto a conocimiento de los ciudadanos.
A finales de febrero apareció un nuevo competidor: Gabriel Quadri (GQ), quien era poco conocido, pero empezó a perseguirlos. Dio un brinco luego de participar en el primer debate.
De repente, en imagen JVM y AMLO ya estaban igual, aunque la primera tenía saldos negativos. Las líneas se empezaron a cruzar y eso hizo que las preferencias electorales cambiaran. GQ los alcanzó en cuanto a conocimiento de la gente.
Las imágenes de los cuatro candidatos estaban muy cerca, es decir, ya se habían dado a conocer y prácticamente ya no tenían que pelear en conocimiento. EPN estaba en primer lugar, AMLO en segundo y JVM tercero.
Por otra parte, EPN tenía mejor imagen que su partido, es decir, tenía menos rechazo que el PRI; era reconocido como candidato de su partido, pero no del PVEM. La imagen de JVM y la del PAN estaban muy alejadas. El PRD tenía más rechazo que AMLO, aunque tendían a empatarse.







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