Síndrome de Déficit de Atención con Hiperactividad (ADHD)

20 - febrero - 2012 | 5:00 am

(Primera parte)

Carmen Larrieta

El ADHD es un trastorno de comportamiento que suele ser común y afecta aproximadamente entre cuatro y ocho por ciento de los menores en edad escolar. Los niños son tres veces más propensos de padecer este trastorno que las niñas, aunque aún se desconoce la razón.

Los niños con ADHD actúan sin pensar, son hiperactivos y no pueden concentrarse fácilmente. Puede que entiendan lo que se espera de ellos pero tiene problemas ejecutando las tareas que se les encomiendan porque no pueden permanecer sentados, prestar atención o estar atentos a detalles.

Por supuesto, todos los niños -especialmente los más jóvenes- actúan de este modo algunas veces, particularmente cuando están ansiosos o exaltados. Pero la diferencia con el ADHD es que los síntomas están presentes durante periodos de tiempo más largos y éstos ocurren en diferentes situaciones. Los síntomas bloquean la habilidad de los niños para desenvolverse socialmente, académicamente y en sus casas.

Lo importante de todo padecimiento es que cuando el tratamiento se lleva de forma adecuada, los niños con el ADHD pueden aprender con éxito a vivir manejando sus síntomas.

Al trastorno ADHD se le conocía anteriormente como Síndrome de Déficit de Atención o ADD. En 1994 se le adjudicó una nueva denominación y fue dividido en tres categorías o subtipos, cada una con su tipo de comportamiento característico:

1.- De tipo inatento, cuyos signos incluyen: incapacidad de prestar atención a los detalles o una tendencia a cometer errores en la escuela o en otras situaciones simplemente por descuidos; dificultad en prestar atención de forma continua durante tareas o actividades de juego; problemas aparentes de audición; dificultad siguiendo instrucciones; problemas relacionados con las actividades de organización; tendencia a evitar las actividades que requieran esfuerzo mental; tendencia a perder objetos como juguetes, cuadernos o deberes escolares; distracción, y olvido de las actividades diarias.

2.- De tipo hiperactivo-impulsivo, con síntomas como: intranquilidad o gestos corporales que denotan timidez; dificultad en permanecer sentado; correr o escalar de forma excesiva; dificultad para jugar de forma tranquila; sensación de estar siempre “deprisa”; hablar en exceso, y responder impulsivamente a preguntas sin escuchar previamente el contenido de éstas.

3.- De tipo combinado, el cual incluye una combinación de los tipos anteriores y es el más común.

A pesar de que puede considerar como un reto criar a niños con ADHD, es importante recordar que los niños que padecen este síndrome no son “malos” o “están actuando” y no se debe pensar que están comportándose de esa forma a propósito.

Los niños diagnosticados con ADHD tienen dificultad para controlar su comportamiento sin medicamentos o terapia del comportamiento.

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