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20 - febrero - 2012 | 5:00 am

Lluvias desperdiciadas

Jesús Gaona 

Destacado:

Mientras en el norte de México las familias realizan creativa infraestructura para captar el preciado líquido, aquí solamente lo vemos correr

Las lluvias registradas durante la visita del presidente Felipe Calderón le dieron elementos para improvisar en su discurso y destacar que éstas reconfortan el ánimo, pero la sequía aún es aguda en muchos estados, como Hidalgo. Fueron más de ocho días con precipitaciones prolongadas y copiosas.

Los medios dieron cuenta del aumento en el nivel de las presas donde se almacena agua para uso agropecuario. La sequía ya no fue nota; sí las lluvias, los derrumbes en la carretera México Tampico y las inundaciones en diversas colonias de varios municipios.

Llamó la atención que haya llovido en febrero, cuando normalmente la temporada inicia en  abril y mayo. Queda claro que el cambio climático se manifiesta con estas modificaciones en la naturaleza. Otro ejemplo las temperaturas de 30 grados bajo cero en Europa.

Pero como dicen en el rancho: “Ves la tempestad y no te hincas”. El refrán viene al caso porque no hay una cultura de la recolección y almacenamiento de agua en muchas entidades del centro, contrario con lo que ocurre en el norte de México, donde las familias realizan creativa infraestructura para captar el preciado líquido.

Aquí solamente vemos correr el agua de lluvia, la cual claro está que recarga los mantos freáticos, pero en las zonas urbanas de cemento no va al subsuelo, sino se evapora, pues no hay infraestructura urbana para la captación y conducción del líquido.

En Hidalgo, las presas ya no captan la cantidad de agua de hace décadas, pues están azolvadas. Caso concreto las que están arriba de Pachuca, el famoso sistema “rompepicos”.La Estanzuela, El Cedral y Jaramillo, en la zona boscosa de Mineral del Chico, son un peligro latente de no controlar el cauce en el futuro. No olvidar la inundación de 1949.

Ante estas prolongadas sequías es necesario impulsar la cultura del acopio de agua como una forma de contrarrestar los efectos: muerte de ganado, pérdida de cultivos, baja la producción piscícola.

Es necesario que las dependencias del sector agropecuario, las organizaciones campesinas, los grupos ecologistas, las escuelas de educación básica y todos los sectores sociales impulsen esta cultura del agua que se plantea.

Las condiciones actuales a esto obligan. Es momento de reflexionar al respecto y tomar con seriedad esta propuesta… ¡Mensaje enviado!

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