Carlos Ramos dela Vega
Destacado:
Mientras las soluciones a corto plazo incrementan el paternalismo gubernamental y provocan un decrecimiento en la productividad del ciudadano como gente pensante, las estructuras de gabinete visionarias dan una oportunidad para comenzar a revertir el proceso
Dentro del proceso electoral para la jefatura de gobierno del Distrito Federal, la candidatura de Miguel Ángel Mancera por el Partido dela Revolución Democrática(PRD) parece ser la más interesante.
La propuesta de Mancera para erradicar el empleo ilegítimo, citando que los desarrollos del Centro Histórico dela Ciudadde México, en donde el comercio informal fue suplantado en algunos casos por la creación de empleos productivos y legítimos, podría ser solamente una solución temporal.
Se tiene que establecer un plan de gobierno en el cual las estrategias implantadas tengan durabilidad a largo plazo y no se basen solamente en el contentillo momentáneo del pueblo, con desperdicios presupuestales como sucedió con el proyecto de los mercados fijos de Marcelo Ebrard.
Es importante observar que las ventajas de dicha planificación a futuro brindan más frutos que las soluciones temporales. Lo que realmente importa es la verdadera conciencia y desarrollo de la gente gobernada. Mientras las soluciones a corto plazo incrementan el paternalismo gubernamental y provocan un decrecimiento en la productividad del ciudadano como gente pensante, las estructuras de gabinete visionarias dan una oportunidad para comenzar a revertir el proceso, siempre y cuando sean proyectos sostenibles mediante financiamientos y estructuras adecuados.
Revierten esta decadencia de una manera muy sencilla: provocando que la presencia del gobierno sea sentida tras bambalinas, como un protector de los derechos sociales del pueblo y no como una reacción inmediata a cualquier necesidad. De esta forma, la esfera gubernamental se encuentra latente en el día a día del mexicano, pero le brinda la independencia suficiente al individuo para darse cuenta del proceso de modernización constante que requiere el sistema; una modernización que, sin duda alguna, le atañe a él y a los suyos.
El resultado de esto no son los seres humanos acarreados por el yugo de un sistema autoritario, sino el inicio de lo que con el paso del tiempo pudiera considerarse una verdadera democracia participativa, en donde los ciudadanos no son parte de una estructura porque no les queda de otra, sino porque quieren ayudar a que ésta prospere.
Si no se vuelve un títere de los suyos, Mancera puede ser el indicado para comenzar a sembrar una mentalidad de trabajo y aminorar la dependencia social.
Que Miranda de Wallace se prepare; con el abanderado de los amarillos abarcando también el sector empresarial, no se augura una campaña fácil para los novatos.
Entre tanto, nos encontramos entre tinta.






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