Cruz Azul vs Pumas, una rivalidad a tope

18 - febrero - 2012 | 10:00 am

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Desde que cementeros y universitarios disputaron dos finales, sus duelos han sido marcados por la intensidad

Agencias

Máquina sin brillo

CIUDAD DE MÉXICO, 18 de febrero .- La entrega y el coraje caracterizó a los jugadores de Cruz Azul que lograron el ascenso en la década de los 60, mencionó Héctor Pulido, uno de los integrantes del equipo cementero que jugó por primera vez en el máximo circuito.

En la temporada 1964-1965 se dio el primer encuentro entre Pumas y a Cruz Azul en Primera División. La Máquina tenía jugadores que ansiaban el reconocimiento sobre los réditos económicos que podría atraer a un equipo de futbol.

Cruz Azul revolucionó aquella época al conformar una mezcla homogénea entre surgidos de las fuerzas básicas y extranjeros capaces de nutrir la historia de la institución. En la jornada cuatro, contra los Pumas, el Cruz Azul consiguió su primera victoria como local en el máximo circuito por marcador de 4-1.

Sin embargo, Pulido recuerda que en ese entonces no surgió rivalidad alguna con la UNAM, porque “enfrentar a cualquier equipo era un compromiso. Teníamos que dar el máximo porque en ese tiempo peleábamos por mantenernos en la Primera División”.

Pumas enfocaba sus esfuerzos en impulsar a jugadores de  fuerzas básicas. Cruz Azul, en cambio, buscaba refuerzos que culminaron con la contratación de los ídolos de la afición de la época, “jugadores serios y comprometidos con el equipo”.

“Cruz Azul se caracterizó por contratar jugadores que fueron a observarlos por bastante tiempo. Vinieron Miguel Marín, Eladio Vera, Alberto Gómez, Quintano, ellos eran verdaderos refuerzos y con ellos logramos el tricampeonato (1971-72, 1972-73 y  1973-74).

“Ya no se contrata a aquel jugador que debe ser de utilidad, ahora son los jugadores que se le deben cumplir muchas cosas, como cláusulas y por medio de los promotores se forman los equipos, ya están muy involucrados en el negocio”, dijo Pulido.

Otra de las claves de la época en la que jugó Pulido en Primera fue el sistema de pagos que impuso el club celeste. “Sólo renovaban los jugadores que cumplían con las metas acordadas a principios de temporada y muchos jugadores se fueron al siguiente año”.

El delantero que integró “la época de los ocho campeonatos en seis años” de los azules señaló que los actuales altos salarios de los jugadores y pagarles, a veces, por adelantado, perjudica al equipo y es una de las causas por las que La Máquina no ha “campeonado” en 14 años, una época sin brillo.

“Mientras más dinero le den a los jugadores, les perjudica antes de ayudarlos, porque se conforman. Yo veo jugadores de clase y buenos, pero no sienten las derrotas; hay unos que sí, pero la mayoría no.”

El otro Cacho

Hace 11 años, un 14 de Febrero de 2001, Juan Carlos Cacho saltó por primera vez a una cancha profesional del máximo circuito con el número 20, y poco a poco fue cristalizando uno de sus más anhelados sueños: ser futbolista profesional.

Once años después, José Alfredo Cacho, Cachito, el menor de la familia, sigue con paso firme el camino de su hermano mayor, a quien hoy en día, lo ve como una inspiración, su héroe, su amigo, su compañero, aquel personaje que veía por televisión y que cada vez que llegaba de un partido con Cruz Azul, corría para colgarse a sus pies en señal de admiración.

“Tengo muy presente cuando veía a mi hermano por televisión jugar los partidos con Cruz Azul. Juan Carlos ha sido un motivante en este sueño que ahora yo tengo de llegar a ser futbolista profesional. Siempre me dice que le eche todas las ganas del mundo para lograr esto que tanto quiero, que no pierda la esperanza que en esta vida todo se puede.

“Sé que la carrera de futbolista no es fácil, pero esto es algo que desde chico me gusta, siento y llevo en la sangre es por eso que siempre seguiré luchando por alcanzar mi objetivo máximo que es poder estar en el primer equipo con Cruz Azul y por qué no, algún día enfrentarme con mi hermano en primera división”, mencionó José Alfredo.

Hoy, a sus 17 años, José Alfredo Cacho sigue labrando su porvenir en las canchas de San Isidro, al sur de la capital con los Frailes Homape filial de Cruz Azul, equipo de la Tercera División, en el que día a día se brinda al máximo ante las órdenes del profesor Ignacio Negrete.

“Me gusta mucho el futbol, es lo que más quiero en la vida. Cada que voy a los entrenamientos hago entre dos o dos horas y media de trayecto para ir hasta San Isidro. Los lunes me voy en transporte público y los demás días me llega a llevar mi mamá y en las noches ya me regreso solo o hay veces que me regreso acompañado por amigos del equipo”, dijo.

El menor de los Cacho es consciente que la vida de un futbolista no es fácil y que tiene un claro ejemplo como Juan Carlos, quien tuvo que sacrificar cosas, inclusive hasta la escuela para hacerse de una carrera en el balompié nacional.

“Ser futbolista no es fácil, porque tienes que sacrificar cosas, tiempo con la familia, mi hermano a la edad que tengo tuvo que dejar los estudios para dedicarse de lleno al futbol. A veces uno puede llegar a tener suerte y debutar en otras no, inclusive te puedes quedar con las ganas, sé que el futbol no es eterno hoy puedo estar y mañana no por eso también sigo con mi estudios”, apuntó.

Por su parte, José Alfredo Cacho Villegas, padre de Juan Carlos y José Alfredo, se ha dado a la tarea de seguir apoyando incondicionalmente la carrera de sus hijos, las cuales han tomado caminos distintos. Hoy uno de ellos, consagrado, defiende los colores de los Pumas de la UNAM, mientras que el menor de la familia apenas comienza a construir su carrera en las juveniles de Cruz Azul.

“La idea de que fueran futbolistas no la teníamos en un principio, ya que sólo quise que Juan Carlos comenzara a hacer deporte para que creciera sano y fuera del vicio, pero poco a poco se fueron dando los casos, primero de Juan Carlos y ya posteriormente de José Alfredo, que hoy veo cómo va logrando su sueño. No estoy gordo, estoy hinchado de orgullo porque a los dos se les ha dado ese camino”, señaló don José Alfredo.

Descartan a Torrado, para el duelo de hoy

El Cruz Azul perderá la sólidez en su medio campo para el partido contra Pumas con la confirmación de la baja del mediocampista Gerardo Torrado.

El capitán de La Máquina no tendrá participación en contra de su ex equipo debido a varios factores que lo dejaron en el dique seco previo al partido.

La ausencia del Borrego en algunos entrenamientos de la semana ya pronosticaban la ausencia del  mediocampista en el juego del sábado, pero hasta el día de ayer el doctor de la institución, Alfonso Jiménez, confirmó la noticia.

“Él definitivamente está descartado. Viajó con nosotros a Paraguay, participó en el partido contra Nacional, y presenta una contractura muscular, por esa razón no ha trabajado al igual que el grupo”, explicó el galeno del cuadro de La Noria.

“Se encuentra aparte (Torrado) trabajando en la terapia, además de que presentaba un cuadro gripal también, entonces con todo esto, pues no está en condiciones para poder estar el día de mañana”, agregó.

Los diferentes problemas que tiene el jugador no sólo lo privarían de jugar contra los Universitarios, si no que le prohibirían de tomar acción en el juego de Copa Libertadores a mitad de semana, en caso de no superar las pruebas médicas del fin de semana.

“Vamos a ver cómo evoluciona mañana, si está en condiciones para el martes, lo tenemos para el martes y si no lo aguantamos un poquito.

“Si está en condiciones sí (jugaría), pero no lo vamos a arriesgar a que se nos vaya a lastimar más”.

La lesión de Gerardo Torrado se sumaría a las dolencias que aún sufre el defensa chileno Waldo Ponce.

El zaguero sudamericano presentó una inflamación en los tobillos desde el mes de noviembre del año pasado y tras análisis clínicos se le pronosticó tenditinitis en ambos talones.

“Había un proceso inflamatorio con un poquito de liquido que no se había quitado del todo, está trabajando aparte y lo vamos graduando”, explicó médico de La Máquina.

El andino no sólo es supervisado por los doctores del equipo capitalino, sino que los médicos de la selección chilena también siguen de cerca la evolución del defensa.

“Fue un parteaguas”

El ascenso de Pumas (1962) y Cruz Azul (1964) resultó un parteaguas para el futbol nacional, a decir de Alfredo Echávarri. Con la llegada de ambas instituciones a la Primera División, el futbol mexicano cambió y lo hizo para bien.

De la mano de felinos y celestes, se dio un crecimiento importante en el balompié azteca: uno, el universitario, llegó a implantar ideas definitivas para la formación del futbolista mexicano y enarboló a la juventud como su bandera, lo cual refrescó el medio; el otro, además de presentar a canteranos de primer nivel, los cuales sirvieron como base para  forjar el gran Cruz Azul de los años 70, enseñó las maneras de llevar al éxito a grandes empresas, sin que el tiempo fuera un impedimento, y un profesionalismo difícil de encontrar en la época entre los clubes.

“Fue un parteaguas, ambos planteles forman parte de esa generación que trajo nueva vida al futbol de México. Estos dos equipos aportaron mucho al desarrollo del mismo. En Pumas hubo frescura juventud, ímpetu, entusiasmo, garra y
Cruz Azul demostró seriedad, profesionalismo”, argumentó el ex jugador felino.

Y es que, a decir de Echávarri, no podría ser de otra manera, pues en ambos lados los respaldaban  instituciones muy fuertes, capaces de soportar las ilusiones y proyectos de los equipos. De un lado estaba una cementera, que  ya desde ese entonces con fuerte arraigo en el país, y del otro la Universidad más importante.

“Cruz Azul era una organización formal, con una institución que lo respaldaba, por una cementera muy importante para el desarrollo industrial de México. Los Pumas, quien recibió el apoyo de la UNAM”, explicó en entrevista telefónica.

En el caso exclusivo del club para el cual jugaba, Echávarri afirmó que el trabajo en fuerzas básicas fue el mayor aporte que pudo ofrecer. En enero 9, cuando se celebraron los 50 del ascenso del club a Primera, afirmó a esta casa editorial que el trabajo de Renato Cesarini significó una “revolución” para el futbol nacional. Hay un antes y un después tras el arribo del argentino, pues llegó a implementar novedosas técnicas de entrenamiento, de formación de jugadores y una mentalidad más profesional. Todo ello fue imitado a la postre por otras instituciones.

En el caso de los celestes, en tanto, mencionó que desde la Segunda División, dejaba ver su potencial y lo bien armado que estaba. Si bien en el ámbito futbolístico le costó y debió sufrir para lograr el ascenso, en el plano administrativo tenía múltiples factores que hacían pensar que podría convertirse en un protagonista en un futuro.

Puso como muestra la cancha de la Ciudad Cooperativa de Jasso, Hidalgo, la cual catalogó como una de las mejores de la época, “como una mesa de billar”.  Con eso bastaba para darse cuenta de lo fuerte que era desde sus cimientos.

“Cruz Azul tenía un campo maravilloso, la mejor cancha de México estaba en Hidalgo, se jugaba muy buen futbol en esa cancha extraordinaria. Tenía una tribuna chiquita que pesaba mucho”, afirmó.

Silencio en el plantel felino

La determinación de no dar declaraciones previo al duelo con Cruz Azul se mantuvo a lo largo de la semana en el plantel de Pumas.

Ayer por la tarde, el conjunto universitario regresó de Avándaro y lo hizo sin vertir declaración alguna. Lo único que mencionaron los jugadores al entrar al hotel de concentración es que tenían “prohibido hablar”, sin ahondar en los detalles que llevaron a cuerpo técnico y directiva a tomar dicha determinación.

En el arribo no se pudo ver al técnico Guillermo Vázquez, quien habría bajado del autobús del equipo antes de llegar al hotel ubicado al sur de la capital. Cabe mencionar que el único auriazul que dio declaraciones en la semana fue Mario Trejo, director deportivo, quien sólo explicó que en el Estado de México se cerraron filas.

“Fue para unirnos a aclarar algunas cosas y reafirmar algunas otras, todo el grupo unido trabajó muy bien muy disciplinado. La reunión ha sido muy positiva.”

Por otra parte, Eduardo Cacho, quien fungía como director de operaciones de la institución, presentó su renuncia al cargo, aunque seguirá ligado a la UNAM en otro puesto.

Cacho ocupará el cargo de director general de servicios generales de la Universidad Nacional.

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