Daniel Ludlow Kuri
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México está considerado dentro del grupo de países más desiguales, entre los cinco conjuntos de naciones que evalúa la OCDE
La desigualdad social es uno de los grandes retos que tenemos pendientes por combatir para lograr una mejor distribución del ingreso, que la gente cuente con un mejor nivel de vida y con ello acrecentar la clase media social.
Actualmente México está considerado dentro del grupo de países más desiguales, entre los cinco conjuntos de naciones que evalúala Organizaciónparala Cooperacióny el Desarrollo Económico (OCDE).
Junto con Chile, Israel, Portugal, Turquía y Estados Unidos, nos caracterizamos por ser un país altamente desigual en materia de ingreso y su redistribución, debido a las altas tasas de desempleo, la concentración de los subsidios en ciertos grupos de la población y la base fiscal tan pobre.
Además, exceptuando a EU, estos países nos caracterizamos también por tener altas tasas de pobreza y un ingreso disponible por hogar que está por debajo del promedio de los miembros de dicha organización.
Este análisis justifica por sí solo el porqué debemos aprobar reformas estructurales como la laboral, la fiscal y la política. Si realmente queremos mejorar y cambiar radicalmente nuestra condición económica y social, debemos dejar atrás el discurso demagógico y el actuar populista clientelar en busca del voto fácil, pero alejados de las soluciones reales y de fondo.
Debido a las crisis propiciadas por el PRI en los años ochenta y noventa perdimos aproximadamente 70 por ciento de nuestro poder adquisitivo, lo que ha pegado considerablemente en el deterioro económico de las familias, con más pobres y menores condiciones de bienestar.
Hoy hemos detenido esa pérdida del poder adquisitivo gracias al buen manejo de la economía nacional, pero hay que ser más agresivos en cuanto a políticas económicas y fiscales para ayudar a recuperar el poder adquisitivo de la gente.
Es importante también contar con una mejor recaudación fiscal y esta es tarea de los tres niveles de gobierno, para lograr, a través de apoyos en proyectos productivos que detonen una mejora regional, una mejor distribución del ingreso y la generación de empleos, acompañado esto de una reforma laboral que sea más flexible para incentivar mayores inversiones y generación de empleos.
Esta será una de las tareas a las que me abocaré como senador, en caso de obtener el respaldo de la militancia panista.






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